
Más de una semana lleva hablándose de los therians en España. Pero, ¿dónde están en realidad los famosos therians? Webs y programas de televisión, entusiasmados con la rareza, han difundido por decenas imágenes en TikTok e Instagram de presuntos miembros de esta subcultura marginal, que supuestamente se sienten identificados con alguna especie animal. Pero por las plazas donde iban a aparecer el fin de semana, atraídos por convocatorias de origen difuso amplificadas por los medios, apenas lo han hecho. Periodistas y curiosos, bastantes. Therianspocos. Lo que sí ha aparecido son elementos que ya fueron protagonistas del mismo fenómeno en América: el pánico moral —la reacción exagerada ante un comportamiento de un determinado grupo, presentado como una amenaza—, los bulos y la manipulación ultraderechista para alimentar el discurso de una supuesta decadencia moral de la sociedad, con la diversidad en el punto de mira.
En medio de la expectación que se vivía el sábado en la Puerta del Sol de Madrid, se escuchaba “¿Dónde están los therianstío? Que ganas dan de patearlos”. Pero entre los cientos de personas reunidas para presenciar el fenómeno que ha desbordado las redes sociales durante la última semana, los grandes ausentes eran justo los therians. Escenas similares a la de la capital española se vivieron a lo largo y ancho de la geografía nacional durante el fin de semana: plazas y parques llenos de curiosos, también presencia de agitadores de extrema derecha, todos a la espera de los prometidos humanos/animales.
En ciudades como Ávila, Salamanca y Segovia, medios locales reportaron el fracaso de convocatorias de therians. En estas provincias de Castilla y León, quienes sí aparecieron fueron militantes de Vox con sus carpas verdes junto a las concentraciones de chavales. Los cánticos y los gritos en contra del presidente del Gobierno fueron una sorpresa para más de uno, que se llegaba a preguntar en voz alta: “¿Y qué tiene que ver Pedro Sánchez con todo esto?”.

“El fenómeno therian es un ejemplo perfecto de cómo los algoritmos y las redes, con una mezcla de interés político y morbo, pueden fabricar una noticia de la nada”, afirma Adrián Juste, analista en el laboratorio de ideas Al Descubierto, que ha visto cómo, antes de llegar a España, esta “burbuja cultural” ya se ha inflado en varios países de América pese a que se trata de una subcultura poco relevante, con su impacto concentrado en “la adolescencia” y consistente sin más en disfrazarse de “no humanos” por “ocio” o por “hacer el memo”.
La identificación persona-animal, en el mundillo therianes con frecuencia presentada como un recurso lúdico, no de forma literal, explica Juste. No se trata de personas con “crisis de entidad”, señala. No obstante, el carácter insólito del fenómeno hace que se viralice, pese a su “nimiedad”. Eso es lo que estamos viendo en España, explica Juste, que observa cómo hay grupos que aprovechan la atención que suscita para presentarlo como la última expresión de unos supuestos excesos en el reconocimiento de la diversidad. “La tolerancia a lo diferente está bajo mínimos, y hay claramente un discurso que alimenta esto”, apunta.
La “viralidad” de los therians se vuelve así, en manos de la extrema derecha y empujada por unos algoritmos que premian el escándalo, “en contra de las personas trans, de las personas Lgtbi, reafirmando ese discurso de decadencia de la sociedad moderna, según el cual ir en contra de la naturaleza humana o de los designios de dios termina por llevarnos a la decadencia”, explica. “Los therians son utilizados para decir ‘¡fijaos lo que se está poniendo de moda!, ¡es ridículo!, ¡nos vamos a la mierda! Así se redigire la rabia y la frustración de la sociedad hacia algo que no existe. De cada 100 comentarios sobre este tema, 95 son de odio, del tipo ‘que vuelva la mili’, o ‘hay que darles dos hostias’. Y todo al margen de la realidad. Es una burbuja cultural».
Marcelino Madrigal, experto en redes y ciberseguridad, explica que el auge de la conversación en las redes sociales sobre los therians obedece al impulso de los grupos ultras: “Les resulta muy fácil atacar la identidad, el género y las elecciones de los niños motivadas por lo que ellos llaman políticas desperté”. Madrigal ve un embate directo contra el reconocimiento de la diversidad de género y las personas trans, aquellas con una identidad de género distinta al sexo con el que nacieron: “Se quieren diferenciar como aquellos que ‘defienden a los niños normales’, llevando a la exageración de decir que la gente se convierte en perros y gatos”.
América Latina
Es forma de trabajar no es nuevo. Madrigal recuerda que durante los años 2021 y 2022, desde algunas esferas del Partido Republicano en Estados Unidos se usó a los agujeros (subcultura de gente que se viste de animales con características humanas) para expandir bulos en el ámbito escolar. En foros como Reddit circuló un falso rumor que afirmaba que en ciertos colegios estaban proporcionando cajas de arena en los baños a los estudiantes que “se identifican como gatos” o que participan en las subculturas peludo, otros oh therian. Todo para enfatizar que, después de lo trans, viene lo animal.
Es fácil seguir el rastro de la histeria ante lo therian desde América Latina. Durante la primera semana de febrero, el fenómeno explotó en las redes sociales de Argentina. La primera reunión se convocó para el 10 de febrero en el centro de Buenos Aires. Y durante los días siguientes ocupó la conversación digital debido a hechos como el presunto mordisco de un therian a una adolescente de 14 años en la provincia de Córdoba. Para el cierre de la semana, el tema ya había saltado a la agenda de la ultraderecha. Medios de comunicación como La Derecha Diario describieron el fenómeno como la expresión de una enfermedad mental.
La periodista Fabiola Solano apunta que Argentina funcionó como un laboratorio para construir “un enemigo funcional”: “El encuadre que se hace es sistemático: patologización, ridiculización y asociación directa con el progresismo, la agenda desperté y las identidades de género. La subcultura aparece presentada como un trastorno mental, delirio identitario o resultado de una supuesta ingeniería cultural que estaría desdibujando la identidad humana”. Basta ver los grupos de ultraderecha en Telegram en los que los usuarios hablan de “subnormales disfrazados” y “animales que deben ser tratados como tales, durmiendo en el jardín todo el año”.

Figuras de la extrema derecha como Agustín Laje en Argentina y Eduardo Verástegui en México, ambos con una larga trayectoria de ataques a personas trans, a los que presentan como síntomas de la degeneración moral de Occidente, se han sumado ahora a la ola de desprestigio de los therians. Estos funcionan, para ellos, como una demostración del supuesto delirio de la obsesión de la izquierda por las llamadas “políticas de identidad”. Laje, uno de los agitadores de cabecera de Javier Milei, se ha referido al fenómeno como “degeneración de los therian trans animales” y “germinación de masas sin identidad”. Verástegui ha afirmado que «debían estar en un psiquiátrico» y ha presentado su aparición como la prueba de que su clásico discurso de alerta por degeneración social iba bien encaminado. “Dijeron que esto nunca iba a pasar y nos llamaron exagerados. Familia, esto es más que preocupante. Tenemos que hacer algo URGENTE”, ha escrito Verástegui estos días.
En España, desde el fin de semana circula un bulo según el cual el Ejecutivo de Pedro Sánchez estaría valorando la aprobación de una ayuda económica de 426 euros mensuales destinada a los ciudadanos que se autoperciben como animales. La forma de la noticia falsa de presentar la “paga”, que se daría por un supuesto “desajuste en la autopercepción de género” de los theriansremite directamente a las personas trans. También van de móvil en móvil vídeos falsos generados con inteligencia artificial que muestran a perros atacando a humanos que llevan máscaras caninas y que caminan a cuatro patas.
Mientras, usuarios de extrema derecha en España se han sumado a la ofensiva anti-therian. Un ejemplo es Sr. Liberal, de discurso alineado con Vox, que ha proporcionado a sus más de 160.000 seguidores en X mensajes como este, comentando la concentración en Barcelona: “Jóvenes sin casa ni futuro prefieren identificarse con perros para evadirse […]. Y el sistema quiere que los aplaudamos. Nos vamos a la mierda como sociedad”.
Viralidad sin base
En realidad, en Barcelona la concentración culminó con cuatro detenidos por disturbios, pero con una escasa presencia de therians. Es una constante. Ha habido mucho ruido, pero pocas nueces. El pasado fin de semana había convocadas por lo menos una decena de “quedadas therian” en España. Las reuniones se promovieron por redes sociales con imágenes creadas por inteligencia artificial, en muchos casos sin un claro organizador detrás. En la mayoría, solo aparecieron curiosos y mirones. En el caso de Madrid o de Zaragoza, llegaron un par de menores de edad caracterizados como gatos, linces y zorros. Algunos de los que acudieron pensando que habría muchos disfrazados como ellos terminaron siendo objeto de burla y acoso.

Gabriela, una joven de 15 años detrás de la máscara de zorro en Madrid, señalaba que acudió a la Puerta del Sol buscando otras personas como ella. La menor dijo sentirse agobiada y desilusionada en lo que iba a ser “su primera quedada con gente como ella”, después de que le gritaran que saltara en contra de voluntad, encerrada en un círculo por múltiples personas que la grababan con su teléfono. Solo había personas influyentes que buscaban viralizar su contenido y cientos de chavales reunidos para ver el fenómeno y burlarse.
Las carpas verdes no se dejaron ver en la Puerta del Sol, pero los comentarios de odio sí se hicieron escuchar. Para Madrigal, esto es justo lo que la extrema derecha necesita: “Cuando Vox pone la carpa no la pone para los chavales, la pone para los padres de los chavales”. Entre los murmullos y las caras de asombro de los presentes este sábado, José Carvajal, padre de dos chicas de 12 y 17 años, asegura que los therians «son una gilipollez”. Sus hijas le habían pedido acudir a Sol para ver “si algo pasaba”, y se quedaron por la presencia del youtuber Mihail Amoli, con casi un millón de seguidores, que sí triunfó con la convocatoria.
¿Qué son los ‘therian’?
Los therians son personas que se identifican, en un plano psicológico, lúdico o espiritual, con un animal no humano. Se trata de un fenómeno social y cultural que no implica una transformación física ni la creencia de poseer un cuerpo distinto, sino una vivencia interna de identidad. El término proviene del inglés teriantropíaque a su vez deriva del griego antiguo terión —que quiere decir bestia o animal salvaje— y ántropos —humano—. Así, el término se refiere a la capacidad espiritual de transformarse en animal, pero esta transformación no se daría de manera física, sino solo en el sentido de experimentar una conexión interior con un animal determinado.
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