
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), entre los minerales más utilizados se encuentran el litio, el níquel, el cobalto, el manganeso, el grafito, el aluminio, el cobre y las tierras raras. No obstante, también se incluyen otros elementos como el platino, el iridio, el paladio y el silicio.
Estos insumos son fundamentales para múltiples sectores, entre ellos las energías limpias, la electrónica, la industria de defensa y actividades industriales pesadas como la siderurgia, la producción de fertilizantes y la industria química. Para dimensionar su relevancia, se estima que los componentes de un solo teléfono inteligente contienen más de 30 minerales distintos.
Durante 2023, la demanda de minerales críticos registró un crecimiento acelerado. El consumo de litio aumentó alrededor de 30%mientras que el de níquel, cobalto, grafito y tierras raras presentó incrementos de entre 8 y 15%. Este repunte estuvo impulsado principalmente por el avance de las tecnologías asociadas a la transición energética.
Los analistas prevén que esta tendencia continúe al alza en el corto y mediano plazo, debido a que estos insumos constituyen un soporte esencial para el desarrollo de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la robótica, las baterías de nueva generación y los sistemas autónomos. De hecho, se proyecta que la demanda de minerales críticos se cuadruplicará hacia 2040.
El incuestionable dominio de China
El interés de Estados Unidos por reforzar sus cadenas de suministro en este ámbito responde, en gran medida, a la elevada influencia que China ejerce sobre el mercado global. En 2023, el país asiático concentró cerca del 69% de la extracción mundial de tierras raras y se posicionó como el principal productor de 29 de los 50 minerales incluidos en la lista de minerales críticos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Sin embargo, el dominio chino se explica, sobre todo, por su capacidad en las etapas de refinación y procesamiento. Según la Agencia Internacional de Energía, China refina aproximadamente el 90% de las tierras raras a nivel mundial y es el principal refinador de 19 de los 20 minerales clave vinculados a la energía, con una participación promedio cercana al 70% del mercado global. El patrón se repite en minerales de alta demanda como el litio, el níquel y el cobalto: aunque el país participa con apenas entre 10 y 30% de la extracción, controla entre 60 y 70% de su refinación y procesamiento.
El gobierno chino ha utilizado este control como una herramienta de presión geopolítica, mediante la imposición de restricciones a las exportaciones de tierras raras, galio y germanio. En octubre de 2025, estas medidas se ampliaron para incluir 12 tipos de tierras raras, imanes, equipos de procesamiento y tecnologías asociadas, lo que extendió el control del país a lo largo de toda la cadena de valor.
“Hoy en día, este mercado está altamente concentrado, lo que lo convierte en una herramienta de coerción política y de interrupción de las cadenas de suministro, poniendo en riesgo nuestros intereses fundamentales”, señaló el Departamento de Estado de Estados Unidos, al añadir que el país, junto con sus socios y aliados, “se ha propuesto remodelar el mercado mundial de minerales críticos y tierras raras”.
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