
Los Seattle Seahawks se vengaron este domingo de los New England Patriots y les doblegaron con un sólido 13-29 en el Super Bowl LX del Levi’s Stadium de Santa Clara para conquistar su segundo trofeo Vince Lombardi luego de once años.
Fue el Super Bowl soñado por los Seahawks, ya que dominó de principio a fin con sus armas favoritas. Su defensa, apodada ‘Dark Side’, emuló las gestas de la ‘Legion of Boom’ campeona en 2014 ante los Denver Broncos y anuló por completo a Drake Maye y los Patriots.
Kenneth Walker arrasó por tierra y el pateador Jason Myers estuvo contundente con cinco de cinco en sus goles de campo.
Myers rompió el récord de ‘field goals’ anotados en un Super Bowl y también el de puntos en una temporada (206) para unos Seahawks que culminaron un año sobresaliente.
El ‘quarterback’ Sam Darnold se coronó campeón de la NFL en su primer año en Seattle y se reivindicó después de salir por la puerta de atrás de los Minnesota Vikings. Acabó con 202 yardas lanzadas un un pase de anotación y tuvo como gran aliado a un espectacular Kenneth Walker.
El ‘running back’ recorrió 135 yardas con 27 carreras y fue de los pocos en encontrar luz en la defensa de los Patriots en la primera mitad para poner el partido cuesta abajo.
Drake Maye, el segundo mariscal de campo más joven en jugar un Super Bowl, pagó la tensión. Fue interceptado dos veces y sumó sus 202 yardas y sus dos pases de anotación solo en el tramo final del partido, con los Patriots ya sin opciones de victoria.
El show de medio tiempo con Bad Bunny
El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny montó una fiesta latina en su muy esperada presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.
Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias hasta un paseo por el barrio y una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Donald Trump.
El presidente siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida, y saltó de inmediato a las redes sociales para llamar la primera actuación principalmente en español del Supertazón «una afrenta a la grandeza de Estados Unidos».
El Conejo Malo arrancó su show de 13 minutos con su éxito «Tití me preguntó» y alborotó con un popurrí de sus éxitos «Yo perreo sola» y «Voy a llevarte pa PR» al estadio Levi’s, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, tienditas, una boda y una pick up, al más puro estilo y sabor latinos.
Vestido de blanco, con una versión caribeña del uniforme de football americano con OCASIO (el apellido de su mamá) y el número 64 en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, recordándole a la audiencia que estaba escuchando «música de los barrios y los caseríos».
Mientras, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de «DeBÍ TiRAR MáS FOToS».
Jíbaros, vendedores, bailarines, campesinos, trabajadores y familias lo acompañaron durante todo el show, visto por más de 120 millones de espectadores.
Bad Bunny llevó uno de sus gramófonos para entregárselo a un niño que parecía tratarse de un joven Benito, pero que las redes sociales relacionaron erróneamente con Liam Conejo Ramos, un pequeño de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense. Una fuente de la NFL negó a la AFP que el joven fuera Conejo Ramos.
mg (efe, afp)
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