
La organización no gubernamental (ONG) Caleidoscopio Humano denunció que las mujeres que se encuentran a la espera de la excarcelación de sus familiares presos políticos en la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de Boleíta se enfrentan a pobreza menstrual.
- Familiares llevan más de 20 días en vigilia en la Zona 7 de la PNB
- Denuncias de hostigamiento contra los familiares
Además de este problema, Caleidoscopio Humano señaló que las familiares también han sufrido “violencia psicológica y graves afecciones a su salud física”, como consecuencia de las dificultades para bañarse y hacer sus necesidades, lo cual ha derivado en cuadros infecciosos.
Las mujeres se encuentran durmiendo en carpas desde que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció el 8 de enero el proceso de excarcelación de los presos políticos en Venezuela.
“El gobierno ha silenciado a miles de venezolanos con la cárcel y sometido a sus familiares a un calvario, exigimos justicia”, agregó la ONG en su cuenta de X.
La Organización de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), asegura en su página web que la pobreza menstrual se refiere a la imposibilidad de pagar los productos menstruales o de acceder a ellos y no contar con instalaciones de saneamiento e higiene ni la educación o los conocimientos para gestionar la salud menstrual.
De acuerdo con la ONU, una higiene menstrual deficiente en situaciones de emergencia aumenta el riesgo de “infecciones y complicaciones ginecológicas”.
Familiares llevan más de 20 días en vigilia en la Zona 7 de la PNB
Desde el anuncio de las liberaciones el pasado 8 de enero, familiares, allegados y defensores de DD HH han estado en vigilia en los diferentes centros de detención en Venezuela, para exigir la libertad de los presos políticos. Los familiares de los presos políticos en la Zona 7 establecieron un campamento con carpas a la espera de la salida de sus seres queridos.
En el caso de la Zona 7 de la PNB, se estima que pernoctan en las afueras del centro alrededor de 80 familiares. Muchos llegaron siguiendo una corazonada, tras meses buscando en otros centros de reclusión sin éxito.
Yaxodara Lozada, de 28 años de edad, exige la liberación de su esposo y contó cómo es la vida de las mujeres en el lugar.
“Lo más difícil para mí ha sido dormir fuera de casa, aunque aquí me siento un poco cerca de mi esposo. Nos bañamos en una garita que tenemos allí: agarramos agua, un tobito y nos bañamos, también hacemos nuestras necesidades”, dijo a Caleidoscopio Humano.
Por otro lado, Flor Zambrano, de 68 años de edad, espera que su hijo no esté enfermo cuando lo vayan a excarcelar, debido a que estaba sano antes de su detención.
“Ahora lo que me dijeron es que mi hijo estaba desnutrido. No quiero que me lo vayan a entregar enfermo porque él no sufría de nada”, aseguró a Caleidoscopio Humano.
Por su parte, Evelis Cano, una de las madres que se encadenó en la Zona 7, pidió ayuda a “todos los países y organismos internacionales” para que hagan algo.
María Saldivia, quien tiene a cuatro familiares detenidos, sufrió una descompensación a las afueras del centro de detención. La mujer logró ver a sus seres queridos luego de pasar 18 días en vigilia.
Denuncias de hostigamiento contra los familiares
En la Zona 7 de la sede de la PNB en Boleíta, se ha denunciado una situación tensa en los campamentos de los familiares de presos políticos. El 12 de enero, se presentó el equipo antimotín de la PNB.
Una denuncia anónima para El Diario reveló que los funcionarios policiales ocuparon parte de los espacios del campamento que tienen los familiares de los presos políticos.
Por otro lado, el 21 de enero las autoridades instalaron cámaras frente al campamento que formaron los familiares para poder pernoctar. Las madres congregadas en el lugar calificaron esta medida como “una violación a sus derechos” y exigieron el retiro de las cámaras.
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