
El presidente de la República, Nicolás Maduro, afirmó este miércoles durante su mensaje de fin de año, que este 2025 lo cerramos en positivo de logros y metas cumplidas. «El 2025, lo digo con satisfacción, ha sido el año del consenso más amplio y firme que se haya alcanzado antes en nuestra historia republicana: un consenso para la vida, para la paz, para el futuro».
«Este año demostramos quiénes somos y de qué estamos hechos, cumplimos a cabalidad una bella premisa revolucionaria: cuando un pueblo decide caminar unido, nada lo detiene, nada puede vencerlo», expresó desde el Salón Sol del Perú en Miraflores.
Destacó el Plan de las 7 Transformaciones que se puso en marcha durante este 2025. «Un método que nació de la consulta popular y se volvió ley del presente para forjar el devenir. Un método que lo cambió todo porque nació de la claridad estratégica de este pueblo y de la concentración de fuerzas vivas, plurales y, por encima de cualquier diferencia, patriotas».
«Gracias a este plan logramos fusionar el poder militar con el poder popular; dos pies que aceleran la marcha soberana hacia el 2030. Articulamos el poder económico con el científico y tecnológico como sístole y diástole del corazón de esta nueva etapa, y afianzamos el poder espiritual y cultural como el camino que le da orden y sentido a todo lo demás», dijo.


El jefe de Estado refirió que en lo político y en lo militar, el país avanzó hacia un nuevo Estado fuerte, profundamente democrático y soberano. «La democracia directa comunal, vecinal, dejó de ser un anhelo de esta Constitución, para convertirse en práctica cotidiana, para dirimir las diferencias y crear un nuevo sentido común»
«A cada consulta popular realizada, le debemos soluciones geniales y lo más importante: acuerdos sociales vigentes, duraderos y la convivencia política reinante. Y junto a ella, la paz… esta paz con soberanía, con dignidad, garantizada por una doctrina propia de seguridad y defensa integral, sostenida en la génesis libertaria y en la lealtad absoluta de la heroica Fuerza Armada Nacional Bolivariana al espíritu constituyente de 1999, es decir: al proyecto histórico que nació hace dos siglos en las trincheras y al calor de las ideas antiimperialistas y anticolonialistas que nos fundaron. La patria está segura y protegida con la fusión cívico-militar-policial, que ya no es un enunciado: es una ontología ética, institucional y social que preserva la vida nacional», reflexionó.
Asimismo, Maduro destacó los logros alcanzados en lo económico, donde se dieron pasos firmes hacia una economía diversificada, productiva y exportadora, de carácter profundamente nacionalista. «Superamos la mentalidad rentista que durante el siglo XX funcionó como doctrina de dominación. Hoy los 14 motores económicos avanzan encadenados, con método y visión estratégica: comemos lo que producimos y exportamos rubros de la tierra y el mar, para grandes mercados. Los números de crecimientos —en condiciones de asedio y bloqueo— confirman una verdad mayor: hemos superado el cerco impuesto hace una década y estamos en condiciones de enfrentar nuevos desafíos con más preparación, más experiencia y más unidad».
En el campo científico y tecnológico afirmó con convicción que la nueva independencia es cognitiva. Ciencia y tecnología al servicio de la vida, del bienestar social, de la soberanía. «Junto al poder cultural, estas son el gran soporte de la conciencia nacional y blindan el futuro».
«Casi al cierre de este 2025, quiero hablar de un logro que no cabe en estadísticas, pero que se siente en cada una de nuestras miradas: me refiero a la consagración de la identidad nacional, del amor propio y de la conciencia histórica. Ese sentimiento colectivo se manifestó con firmeza ante las amenazas imperiales de despojo. Lo vimos también en el reconocimiento del joropo como patrimonio inmaterial de la humanidad, y en las conmemoraciones bicentenarias que marcaron este año: la entrega de la Espada del Perú a Bolívar, y los 200 años del Decreto de Chuquisaca, que nos legó una visión ecologista, descolonizada y profundamente espiritual de la relación entre el ser humano y la naturaleza», añadió el presidente.


Durante su mensaje, el mandatario nacional señaló que nuestra patria no nació por concesión de nadie, sino que nació desde la firmeza, la determinación y el coraje libertario. «Fue la obra militar, política, jurídica y ética de una generación que luchó por el derecho al futuro. Nosotros somos ese futuro. Y como hijos de este tiempo, no podemos, sino, engendrar más futuro. Este cambio de año es un umbral, un tránsito donde la fe, la esperanza y el porvenir actúan como fuerzas generativas».
«Por eso, cuando faltan segundos para recibir el 2026, quiero compartir con ustedes un compromiso íntimo, un mantra, que hoy dedico al naciente y fulgurante Poder Nacional:
A Dios, el único, al justo, al poderoso e inmortal, seré leal siempre.
A mis libertadores seré leal siempre.
A mis valores cristianos, patrióticos y revolucionarios seré leal siempre
A mi familia seré leal siempre.
A mi pueblo —a cada mujer, a cada hombre, a cada niño, a cada joven, a cada trabajador, soldado, científica, pescador, estudiante y cultora— a ustedes: seré leal siempre.
A cada centímetro de suelo, mar y cielo de esta sagrada nación, seré leal siempre.
Y con ese sentimiento de comunión, recibo junto a ustedes el 2026, Año del Reto Admirable, con la decisión de superar nuestras proezas, de superarnos a nosotros mismos. De liberar definitivamente al país de la desigualdad heredada del rentismo y la sumisión. De consolidar los derechos sociales y políticos del poder popular. De afianzar el desarrollo técnico y militar que garantice una independencia irreversible frente a doctrinas imperiales».
Hizo Hincapié al señalar que: «Ya tenemos las botas de campaña puestas para atravesar, como los Libertadores en aquella campaña que fundó un continente (…) Y aquí, en el Salón del Sol del Perú, junto a mi esposa Cilia, mientras contemplo las obras que custodian nuestra memoria, la historia dicta como un oráculo. Arriba la estrella de 5 puntas: La Aurora y la Noche, que es la metáfora perfecta del tiempo que habitamos. La noche se retira sin fatiga; la aurora avanza con serenidad y certeza. Frente a nosotros, Bolívar cabalga incesante y victorioso por Boyacá, cruzando la historia, abriendo el camino de la patria, exigiéndonos más patria y más camino. Y más abajo la espada que lo certifica como padre de un continente, creador de un nuevo mundo. Cada diamante de esa espada, cada pulgada y cada gramo de plata, brilla sin miedo, porque fue forjada para la justicia y la verdad. Y cuidando la retaguardia Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal invicto, con su piel tostada, alistándose para un nuevo Ayacucho. Desde estas paredes que son espejos, desde estos colores que nos tiñen la sangre, de estas gestas sagradas que nos recuerdan en silencio el pasado y nos anuncian el futuro: la historia de un pueblo que viniendo de luminosos sacrificios, dotado de un carácter que no conoce la renuncia; lucha y persiste hasta vencer, ayer, hoy, mañana y siempre (…) Vamos hacia un amanecer propio, soberano y creador, como solo pueden hacerlo los hijos e hijas del sol: los herederos de su luz. Para nosotros, los que no esperamos el alba, sino que creamos el nuevo amanecer, la victoria no es una promesa: es nuestro destino».
Por último, el dignatario ofreció para despedir este 2025 al pueblo venezolano la bandera original de Colombia la Grande, del ejército victorioso del Perú, para que nos abracemos en ella.
«Feliz Año Nuevo, Venezuela. El 2026 nos espera», concluyo el mandatario.


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