Navegando entre la resiliencia del empleo y la «Última Milla» de la inflación

Navegando entre la resiliencia del empleo y la «Última Milla» de la inflación

El inicio de 2026 ha traído consigo una narrativa de cautela que parece haberse instalado en los parqués de Nueva York. Tras un cierre de año donde el optimismo por los recortes de tipos de interés impulsó a los índices a máximos históricos, febrero se presenta como el «baño de realidad» que los gestores de fondos estábamos esperando. En mi experiencia gestionando activos, he aprendido que el mercado tiene una capacidad asombrosa para descontar escenarios ideales, pero es en los datos fundamentales de este mes donde descubriremos si los cimientos de este rally son sólidos o si estamos construyendo sobre arena.

Este mes, el foco de nuestra atención se divide en dos pilares críticos que dictarán la política monetaria de la Reserva Federal para el primer semestre: el informe de situación del empleo y el Índice de Precios al Consumidor (IPC).El

Mercado Laboral: ¿Enfriamiento Saludable o Fatiga Estructural?

El próximo viernes 6 de febreroel Departamento de Trabajo publicará los datos de nóminas no agrícolas y la tasa de desempleo correspondientes a enero. Tras cerrar diciembre con una tasa del 4,4%el consenso de los analistas apunta ahora hacia un 4,5%. A primera vista, un incremento de una décima podría parecer insignificante para el inversor minorista, pero desde la mesa de gestión, este dato es vital.

Un desempleo en el 4.5% confirmaría que las condiciones financieras restrictivas finalmente están permeando en la economía real. Lo que debemos vigilar no es solo el número principal, sino el crecimiento de los salarios por hora. Si los salarios continúan creciendo por encima del 4% interanual, la Fed se enfrentará a una pesadilla: un mercado laboral que se enfría, pero que sigue inyectando presiones inflacionarias a través del consumo. En mi estrategia de análisis, una lectura de desempleo superior al esperado podría ser recibida con optimismo por el mercado de bonos (bajando los rendimientos), pero podría encender las alarmas sobre una posible recesión si la creación de empleo cae por debajo de las 100,000 plazas mensuales.La Inflación y el Fantasma de la Estanflación

El segundo gran hito llegará el miércoles 11 de febrero con la publicación del IPC. Se espera que la inflación interanual se sitúe en el 2,7%. Aunque estamos significativamente por debajo de los niveles alarmantes de 2022 y 2023, la «última milla» —ese tramo que va del 3% al objetivo del 2% de la Fed— está resultando ser el más complejo de recorrer.
Como economista, me preocupa la divergencia entre la inflación de bienes, que está prácticamente deflactada, y la inflación de servicios, que se mantiene rígida. Además, no podemos ignorar el componente geopolítico y comercial; las nuevas dinámicas de aranceles y la reconfiguración de las cadenas de suministro están actuando como un viento de cara para la desinflación.

Si el dato del 11 de febrero sorprende al alza, digamos un 2.9% o 3.0%, el mercado tendrá que reajustar violentamente sus expectativas de recortes de tasas, lo que generaría una volatilidad considerable en el sector tecnológico y de crecimiento (growth).Estrategia de Inversión: Gestión de Riesgos sobre Especulación
Ante este panorama, ¿cómo debemos actuar quienes tenemos la responsabilidad de proteger y crecer el patrimonio de nuestros clientes?

En mi gestión diaria, estoy aplicando tres principios fundamentales para este mes de febrero:

  1. Priorización de la Calidad (Quality Investing): En momentos de incertidumbre macro, el flujo de caja es el rey. Estamos rotando carteras hacia empresas con balances sólidos y poder de fijación de precios que puedan resistir una inflación persistente sin sacrificar márgenes.
  2. Análisis de Zonas de Liquidez: Técnicamente, estoy observando de cerca las zonas de soporte en los principales pares de divisas y el . La volatilidad de los días 6 y 11 de febrero probablemente buscará barrer la liquidez en los mínimos de enero antes de definir una tendencia clara. Para quienes operamos con una visión técnica, identificar estas zonas de «reacción» será la diferencia entre ser cazado por el mercado o aprovechar una entrada institucional.
  3. Duración en Renta Fija: La curva de rendimientos sigue dándonos lecciones. Estamos manteniendo una duración intermedia, evitando los extremos, a la espera de que la Fed confirme si habrá dos, uno o ningún recorte en la primera mitad del año.

La inversión no se trata de adivinar el futuro, sino de prepararse para las probabilidades. Este febrero de 2026 nos pone a prueba nuevamente. Si los datos confirman un aterrizaje suave (desempleo controlado al 4.5% e inflación bajando al 2.7%), entraremos en una fase de consolidación alcista muy saludable. Pero si la inflación se estanca, el «gestor de portafolios» dentro de cada uno de nosotros debe estar listo para apretar el botón de la prudencia.

En Investing.com, seguiremos analizando cada cifra al detalle. Recuerden: el mercado no paga por tener la razón, paga por ser disciplinado cuando los datos contradicen nuestras tesis. Mantengan el enfoque en los fundamentales, vigilen sus niveles técnicos y, sobre todo, gestionen su riesgo. La paciencia en febrero suele rendir frutos en primavera.

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