
@OttoJansen
Estamos, en Venezuela, en una coyuntura política, institucional, y de todos los órdenes de desenvolvimiento de una sociedad deshecha, en condición que puede ser similar a un lugar con muy poca visibilidad -un cuarto-; de casi total oscuridad. Con un número indeterminado de enemigos -o amigos- que no podemos distinguir cuando se enfilan contra nosotros, o cuando son los aliados. Incluso, sin estar al tanto de apreciar cuando la acción supuesta viene de un bando u otro, esforzados estos, igualmente, en divisar las sombras a las que van a dirigirse para atacar o tenderles la mano.
Caminamos, por lo tanto, en campo minado, en piso quebradizo, al que debemos con toda la paciencia esforzarnos por comprender y avanzar, sin que la desesperación no sea otro impedimento para la visión. Y para centrar lo que ya sabemos del largo proceso de atropellos y penurias de la revolución chavista. Sólo la laboriosidad y las ideas sin estridencias, permitirán derrotar a un adversario cínico y con mil caras para la violencia y la trasmutación. El proceso de liberación de los presos políticos venezolanos, luego de un anuncio pomposo, trastocó en excarcelaciones sin libertad plena y en una lentitud pasmosa, llena de irregularidades que ha abierto, por si esto fuera poco, descubrimientos de mayor números de detenidos arbitrariamente y signos del horror de las torturas no denunciadas, poco o nada conocidas. Esa es el verdadero cáncer del país, a la par que vuelven de algún modo las sinuosidades y los códigos de la política (discursos y actos) que para los venezolanos no han funcionado y sí, mucho, para la burla chavista. Tendremos entonces que, con todas las suspicacias y recelos, enfilar en la presente etapa de compleja transición, a la reeducación colectiva del ejercicio político útil y trascendente.
Pero el trámite esperanzador de una etapa de apertura para los derechos y el ejercicio de la libertad, por los momentos, no ha dado las mejores señales de tranquilidad y confianza y esto requiere del apunte obligado. Sin embargo, pese a que sigue habiendo miedos y recelos al aparato represor de la “revolución bonita” (ahora sin Maduro), es la propia gente, con algunas voces venidas de lo que queda decente del mundo político, la que empieza a abrir con coraje las puertas del reclamo; se abren resquicios de una cierta movilización de calle en un confuso ambiente, que reta a la opresión pidiendo se respeten esos derechos, mientras que el gobierno (con la duda de la gente sobre conductas asociadas al delito), recurre a las pausas y sigue, más que seguro, en su obra de engaño.
En el desierto de voces que es el estado Bolívar, con un condicionado panorama (como regularmente lo acotamos) debido a la inexistencia de manifestaciones de grandeza y existencia partidista. En este desierto, ante el nuevo escenario político, un sector, la Intersectorial de Trabajadores de Guayana, representada por Rubén González, dejó sentada la posición sobre el proceso de transición. Posición importante que se suma a expresiones nacionales que abren compuertas contra el miedo. La semana pasada lo hicieron la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela, al igual que la Federación de Centros Universitarios de esa casa de estudios. Esta misma semana, en la procesión de la Divina Pastora, se pronunciaron los obispos de San Cristóbal, monseñor Lisandro Rivas y de Barquisimeto, monseñor Polito Rodríguez, quien enfatizó al hablar de los presos políticos: “Es el momento de sanar tantas heridas”. De allí que innegablemente entusiasman los trazos del reservorio moral del estado Bolívar que, por sobre mutismos y dobleces, empiezan a levantar la voz.
Ganar al tiempo
Las acciones de la política, para la insurgencia popular en curso desde las primarias del 22-O del 2023; planteadas para esta etapa llena de interrogantes que el secretario de Estado de USA, Marco Rubio, denominó Estabilización, es con audacia GANAR AL TIEMPO, en contraposición de la agónica fórmula chavista de GANAR TIEMPO.
No es un juego de palabras. Se trata de invertir el modo cómo los meses, plazos y cronogramas (formales o no) han de jugar para la causa democrática. Creo que esto, aún sin la estructura del todo orgánica de su comprensión, sobre la etapa en tránsito, el sentimiento de luchas represado a nivel nacional, lo intuye. Hay que terminar de evidenciar y derrotar, tanto las maniobras contra la sociedad, a las que se aferra la cúpula transitoria para imponer su supuesta fuerza. Así como también a ese discurso caduco, falto de imaginación, de impugnación y coraje democrático que pretende venderse como civilista. Conducta que intenta asomar la cabeza en el más completo oportunismo y sobre todo de evidente mezquindad contra el auténtico movimiento que representan las voces de Edmundo González y María Corina Machado.
Mucha agua revuelta y aún no ha pasado un mes de la captura de Maduro. Han sido pocos días en lo que lo inédito cabalga en las decisiones. Las dos caras de la moneda de la confrontación presente en el terreno (en paralelo, María Corina recorre incesantemente instancias y palancas de poder global). Por una parte, Mariana González de Tudares, expresión de los familiares detenidos arbitrariamente y maltratados por el Estado; grita al mundo las extorsiones contra su esposo, Rafael. El acto seguido es la excarcelación del yerno del presidente electo, con una puesta en escena al mejor estilo oficialista (ampliamente descrito y difundido por comunicadores de todo crédito en la opinión pública), donde brillan de compañía, cual comisarios ideológicos, los denunciados de complicidad con los chantajes; flamantes comodines del chavismo. Este es el panorama -la fotografía- de la “transición”.
¡Que nadie calle! Que ninguno desestime, a estas alturas, el valor del camino recorrido y de las luchas (con más oscuridad que luces) faltantes, de trámite para la victoria final.
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