
Seguridad y paz. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación y uno de los criminales más buscados del país, es visto como un quiebre en la lucha contra el narcotráfico en México.
El operativo, realizado en una zona montañosa de Jalisco por fuerzas mexicanas con ayuda de inteligencia estadounidense, mostró el nivel de coordinación bilateral que ambas administraciones han colocado como eje de su relación.
Los hechos del domingo 22 de enero marcaron un distanciamiento respecto al enfoque de la Administración anterior de la que Sheinbaum es la directa heredera.
Durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), resumida en su controversial expresión de “abrazos, no balazos”, se privilegió la no confrontación directa con los grupos criminales y la atención a las causas sociales de la violencia.
Claudia Sheinbaum, sucesora de AMLO, ha mantenido ese discurso, pero añadiendo un mayor énfasis en operaciones basadas en inteligencia e investigación, bajo la dirección de su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
“A mí me parece que esto sí representa un cambio importante en la estrategia nacional de seguridad”, señala el profesor e investigador Carlos Javier Vilalta Perdomo, quien considera que el elemento decisivo no es solo la captura en sí, sino el papel de la cooperación bilateral.
“Lo que sí representa un cambio en la estrategia nacional es precisamente la llegada de esta influencia norteamericana en la coordinación, en el flujo de información”, explica, aunque reconoce que persisten dudas sobre el nivel exacto de participación estadounidense en el operativo, sostiene que en administraciones anteriores un desenlace similar habría sido poco probable.
Desde su perspectiva, la presión de Washington —ya sea diplomática, económica o comercial— fue determinante. “Me da la impresión de que si no hubiera sido por la presión de los Estados Unidos… esta detención no habría sucedido”, afirma. Según él, este nuevo nivel de coordinación, es fruto de una relación más estrecha pero también desigual entre ambos países, donde México asume mayores costos operativos y de seguridad.
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Estados Unidos felicitó a las fuerzas armadas mexicanas por el resultado. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que autoridades estadounidenses brindaron “apoyo de inteligencia” durante la operación y, en nombre de la administración de Donald Trump, expresó su reconocimiento al Ejército mexicano “por su cooperación y exitosa ejecución de esta operación”.
¿México redirige su estrategia o cede terreno a EE. UU.?
El académico advierte que, si bien el operativo genera réditos políticos para ambos gobiernos, puede tener consecuencias internas.
“Los costos los toma la presidenta Sheinbaum, y más en particular la ciudadanía mexicana”, apunta, en referencia a posibles reacciones del crimen organizado tras la caída de uno de sus líderes más poderosos, como los picos violentos registrados el domingo.
“Me preocupa particularmente la celebración del Mundial… que vayan a realizar actos de terrorismo”, señala, al describir al CJNG como una organización con gran capacidad de fuego, poder económico y alcance político. Además, cuestiona la preparación del Estado para contener una eventual escalada: “Sí hubo un plan de inteligencia… pero no sé si haya un plan de estabilización al respecto del coletazo que pueda venir”, advierte, anticipando posibles enfrentamientos internos y reacciones de grupos rivales.
En contraste, Víctor Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, dice que el operativo contra ‘El Mencho’ debe leerse con cautela.
Si bien reconoce su magnitud, evita considerarlo un quiebre estructural en la política de seguridad. “No necesariamente es un punto de inflexión… sí es el golpe al crimen organizado más importante de los últimos 10 años”, afirma, al compararlo con la última captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2015.

En su lectura, el actual enfoque de seguridad combina ambos elementos, aunque con mayor peso en la acción operativa.
“Sin duda hay un ingrediente de confrontación y de uso de la fuerza más claro que en el sexenio pasado, pero también se nota el uso de inteligencia, el seguimiento, golpes un poco más precisos”explica.
Aun así, advierte que los avances deben dimensionarse frente a la magnitud del problema: “Quizá no son los que como país esperamos (…) pero sin duda todos los pasos que estamos dando hacia delante siempre son positivos”.
El analista identifica diferencias concretas entre ambos gobiernos, especialmente en la disposición a intervenir en delitos que antes, sostiene, eran minimizados. Pone como ejemplo el combate al robo de combustible, conocido localmente como huachicol.
“El problema del huachicol no desapareció. Cuando entra Claudia Sheinbaum se dan una serie de golpes, en un solo año logró recuperar combustible ilegal en mayor cantidad que los 10 años anteriores”, afirma.
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A su juicio, esto refleja una “mayor propensión a atacar los delitos” y una activación de estrategias específicas, como operativos contra el secuestro o acciones contra funcionarios corruptos.
Sin embargo, Sánchez matiza que estos avances siguen siendo parciales. “No es que se haya acabado el robo del combustible o que los funcionarios corruptos estén arrestados. Quizá se ha hecho en una pequeña proporción, pero esa pequeña proporción ya representa un avance”, señala.
En ese sentido, se define el sello del nuevo enfoque como una combinación de intervención más activa y mejor uso de inteligencia táctica en operaciones contra el crimen organizado.
La dupla Sheinbaum – García Harfuch
En poco más de un año de gobierno, las autoridades reportan más de 40.000 detenciones por delitos de alto riesgo, así como una intensificación de operativos en la frontera norte, donde la Administración informa de manera periódica sobre incautaciones de armas y drogas.
Según el Gobierno, entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025, se registraron un 40% menos de homicidios dolosos en todo el país.
La apuesta en la estrategia ha sido el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, SSPC, Omar García Harfuch, coinciden los analistas.
“Políticamente está demostrando que es un funcionario sumamente eficaz. Es un funcionario que tiene la confianza, me parece, por parte de los Estados Unidos. Es muy discreto y opera muy bien”, aseguró Vilalta.

Para Ghaleb Krame, especialista en seguridad e inteligencia, el verdadero cambio no estaría en el golpe al liderazgo criminal, sino en cómo se ejecutó la operación contra ‘El Mencho’.
“Si lo determinante es un involucramiento operativo extranjero de alta complejidad, entonces el cambio sería menos criminal y más estratégico, incluso en términos de soberanía y control coercitivo del Estado”
“No es ruptura total… pero sí un ajuste pragmático”, concluye Krame. Para el experto, el gobierno de Sheinbaum mantiene parte del discurso de pacificación del sexenio anterior, pero combina ese enfoque con una mayor disposición a ejecutar operaciones visibles contra objetivos de alto perfil.
El experto también descarta una transformación en el aparato de inteligencia mexicano, pero sí identifica ajustes clave en su funcionamiento.
“No hablaría de una revolución estructural profunda, sino de una mejora operativa y mayor integración inter-agencial”, señala.
En los últimos años, explica, se ha fortalecido la coordinación entre el Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y la Secretaría de la Defensa Nacional con “ciclos de inteligencia más cortos y operaciones menos expuestas a filtraciones políticas”.
“Nuestra búsqueda es la paz, no la guerra”: Sheinbaum
A ello se suma un cambio táctico en la forma de rastrear a los objetivos, comenta el experto. “En lugar de depender exclusivamente del seguimiento financiero se privilegió el mapeo de redes relacionales y círculos íntimos”, apuntó.
El 20 de febrero de 2026, una persona cercana al entorno del capo trasladó a una mujer hasta una vivienda en Tapalpa, Jalisco, donde sostuvo un encuentro con ‘El Mencho’.
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Un día después, al abandonar el inmueble, las autoridades confirmaron que el líder del CJNG seguía en el lugar junto a su círculo de seguridad, lo que llevó a activar el operativo el 22 de febrero.
Este martes la presidenta mexicana rechazó que exista un cambio en la estrategia de seguridad, frente a las críticas de sus detractores que la comparan con el enfoque aplicado durante el sexenio de Felipe Calderón.

“La estrategia nacional no ha cambiado, claro, ocurrió una situación en donde hubo una detención de un miembro de la delincuencia organizada que tenía una orden de aprehensión, donde fueron atacados miembros del Ejército y respondieron, y en el traslado falleció”, explica.
Sheinbaum también marcó distancia con el modelo de Calderón, al que acusó de haber operado fuera del marco legal.
“Actuó fuera de la ley, en un estado de excepción que nunca declaró; incluso en aquel momento el uso de las Fuerzas Armadas no era legal, no había una ley que las protegía y eso fue decisión del entonces ilegítimo presidente”, afirmó.
La presidenta reiteró que su política de seguridad se sostiene en cuatro ejes fundamentales: atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia e investigación, y coordinación institucional. Insistió en que su Administración mantiene un enfoque distinto: “Nuestra búsqueda es la paz, no la guerra”.
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