


Se siente el número uno y efectivamente es el número uno (y probablemente lo segundo tiene que ver mucho con lo primero). Lo dicen las cifras de Spotify y ahora también los premios como el Grammy anglosajón. Ya lo podemos llamar el nuevo rey del pop… o como queramos clasificar su música. O lo que hace Bad Bunny, si no lo consideras música.
¿Nunca te ha gustado Benito Antonio Martínez Ocasio (Puerto Rico, 1994)? ¿Ni siquiera has intentado escuchar sus álbumes? No te sientas solo. Siempre hay tiempo para matizar algunos puntos de vista y entender por qué millones de seres humanos —no solo los que hablan español— no están tan equivocados. Una pequeña guía en cinco claves para acercarse a la estrella del Super Bowl 2026.
¿Bad Bunny solo habla de sexo?
“Me tienes el bicho ansioso / Quédate en cuatro, que se ve precioso / Ese culito es un tramposo” (Aguacero2022). Debí tirar más fotosel álbum más reciente de Bad Bunny, tiene 17 tracks con unas 7.000 palabras y 36.000 caracteres. El álbum anterior, 22 temas. El anterior, 23. Estamos hablando de pequeños libros interpretables en karaoke en los que habla de sexo, alcohol y drogas, sí, pero también de vida afectiva más compleja, la cotidianidad de un artista, infinidad de referencias a la cultura pop y, cada vez más, política y protesta. Por cierto, en Debí tirar más fotos se ha reducido casi a cero la palabra bicho (pene), pero no el verbo chingar (equivalente a ‘tirar’ en Venezuela).
Podemos cuestionar que Bad Bunny sea realmente un libro abierto: siempre hay una distancia entre lo que deja entrever el artista en sus versos y la persona real. Sin embargo, muchos de sus seguidores lo perciben como alguien transparente. Y él también refuerza esa imagen en sus conciertos: gracias por aceptarme tal y como soy.
¿La sexualidad de las letras de Bad Bunny es mecánica y básica? Siempre pueden verse las cosas de otra manera. El sexo nos gusta prácticamente a todos, y quizás este tipo de artistas nos están invitando a hablar de eso con menos pacatería.
“La música de Bad Bunny tiene algo de regresión a cierto primitivismo orgánico, rítmico, casi tribal. Tiene atractivo: es colectivo, es sensitivo, es fácil de retener, casi no hay mediación del lenguaje, crea una comunión sin apenas sofisticación, apela a la espontaneidad del cuerpo, del ritmo del corazón, de la piel. Cuando se besan por primera vez la igualdad y la libertad, nace la vulgaridad. La vulgaridad me parece un clarísimo progreso moral respecto a la minoría selecta del pasado. La música de Bad Bunny es vulgar, pero en un buen sentido. La vulgaridad es señal de un progreso moral extraordinario. Ofende al buen gusto, pero da un tributo a la justicia”; el que dice esto es un filósofo de 61 años, el español Javier Gomá.
¿Bad Bunny no canta?
La primera vez que oyes a Bad Bunny casi imaginas a un grandulón que está jugando papagayo aunque mida 1,80 metros de estatura o un hermano mayor antipático y fanfarrón al que le caen hilos de baba de la boca. Sin embargo, este estilo de vocalización —que puede llegar a ser intolerable en una impresión inicial— es parte de los sellos que le hacen reconocible a primer oído en todo el planeta.
Evidentemente Bad Bunny no es Michael Jackson (su rango vocal es limitado), pero aun así, hay quienes encuentran esteticidad y plasticidad en sus grabaciones.
“Incluso si no entiendes la letra en español, el sonido mismo de su voz es atractivo. Tiene un aire maravillosamente altivo y despectivocomo si te mirara con desdén por unas gafas de sol exóticas que invariablemente se sientan en su nariz. Al cantar, emite su voz de barítono desde el fondo de sus pulmones, con las notas rozando ligeramente sus dientes y labios al salir: una textura vocal magnífica. Pero también es experto en raps salpicados justo encima del micrófono, y una fluidez melodiosa a medio camino entre ambas”, considera el medio británico el guardián.


“Puede ser atorrante para muchos, eso lo entiendo. Pero también hay una expectativa de que (un artista deba llenar) ciertos lineamientos muy occidentales de la vocalización, que dejan a un lado que en el universo del género urbano no necesariamente lo importante es cantar como tal. El hip hop no goza de grandes cantantes. Lo que importa en gran medida es la rima y las líneas de versos que hagas. Pero me atrevería a decir, aunque no soy profesor de canto, que Bad Bunny ha tomado clases y ha mejorado en la medida en que sus ‘limitaciones’ le permiten”, señala el experto pop venezolano Humberto Sánchez Amaya.
¿Bad Bunny no hace música?
Aunque parte de una base de reguetón, “géneros urbanos”, hip hop y trap, lo cierto es que Bad Bunny es el hijo ecléctico de una isla de 3 millones de habitantes y apenas más grande que el estado Aragua que con frecuencia decide lo que oye el resto de Latinoamérica y el mundo. Debí tirar más fotossu producto más depurado, es un recorrido por prácticamente todos los géneros populares de Puerto Rico —e incluso de más de un género en una misma pista—, y antes también se ha apropiado de géneros como la bossa nova, el reggae, el rock y pare de contar.
Difícilmente puede catalogarse a Bad Bunny como un “artista de productor”: los productores y colaboradores de sus álbumes son múltiples, con sus aciertos y los no tanto. No hay alguien detrás indicando el rumbo de su carrera.
En un momento de relativo estancamiento del pop, “Bad Bunny toma préstamos con frecuencia y sin ceñirse a una sola influencia por mucho tiempo. Con él nunca sabemos qué nos va a tocar. No sigue las modas. Él las marca”, dijo Vanessa Díaz, una profesora de la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles, al medio El economista. Sí, medios especializados como El economista también tratan de entender al que se ha autoerigido como líder de una generación.
“Uno de sus grandes atributos es que experimenta y no solamente experimenta, sino que sabe con quién experimentar. Hablamos mañanadel disco Yo hago lo que me da la gana (2020), empieza con trap y termina como un rock argentino ácido. No diría que hace canciones perfectas, pero ha demostrado ser un artista versátil y salir de esas experimentaciones con cierta solvencia”considera Catherine Medina, periodista venezolana de cultura y espectáculos.
¿Bad Bunny es el nuevo rey del pop?
Ya podemos decirlo con todas las letras, al menos en la actual década y con el sexo masculino —no nos olvidemos tan rápido de Taylor Swift—. Y una de las claves es que el propio Bad Bunny no se cansa de repetirlo en sus letras: Un aplauso pa mami y papi porque en verdá rompieron. En este negocio, la actitud importa y marca territorio, y eso quizás es uno de los componentes clave para entender cómo el ganador de Grammy se ha posicionado como líder de la manada entre su generación de pares, que le reconocen como tal.
“El fenómeno Bad Bunny ha derivado en una discusión sobre qué es reguetón y qué no. Uno de los que ha reflexionado sobre esa presunta muerte del reguetón es el artista puertorriqueño El Chombo. Por eso se habla de que estos nuevos exponentes como Bad Bunny, J-Balvin o Rauw Alejandro lo que hacen es pop urbano”comenta Sánchez Amaya acerca de una posible clasificación de Martínez Ocasio dentro de las etiquetas musicales convencionales.
“Desde su primer disco en 2018 ha habido una búsqueda de nuevos sonidos, de captar otros géneros. Para mí eso forma parte de una curiosidad genuina, pero también de un sentido comercial. Es un artista que busca ir más allá de lo que la gente espera de él, y hay como un reto personal de responderle a quienes lo subestiman. En ‘Nuevayol’, una canción de Debí tirar más fotosél mismo se pregunta: ¿Cómo Bad Bunny va a ser rey del pop, con reggaetón y dembow? Es una forma irónica de responderle a los que han cuestionado su fama. Es sin duda un artista pop a la manera latinoamericana y con los códigos latinoamericanos”, agrega el coordinador de El Miope.
¿Bad Bunny solo llega al mercado hispano?
Esa es una de las cosas más difíciles de comprender para los hispanoamericanos: que Bad Bunny ya no es un artista de su región, sino un fenómeno global. Es cierto que las métricas de Spotify abarcan a los oyentes latinoamericanos (aproximadamente 8% de la población mundial), un público generalmente ignorado cuando el número de álbumes vendidos era la medida del triunfo en la industria. Pero todavía no hemos tenido casi tiempo de analizar la hazaña de que el boricua sea el primero que gana el Grammy anglosajón (mejor disco) con una grabación en español. O al menos su manera de hablar el español.
“En un momento en que las personas de origen hispano representan más del 17% de la población de Estados Unidos y allí hablan español más personas que en cualquier otro lugar del mundo, excepto México, el éxito de Bad Bunny refleja la realidad cambiante tanto del panorama del pop como de los propios Estados Unidos”advierte Cartelera.
Pero es que, repetimos, la gente que no entiende español también está oyendo a Bad Bunny: “Es el tipo que quieres escuchar en plena noche en un club, poniéndote hot. Y también canta muchas canciones de amor, y eso a las chicas les encanta”, indica José Luis Seijas, periodista musical de origen venezolano radicado en Londres, a el guardián. “Después de más de 20 años viviendo en el Reino Unido, todavía no entiendo ni la mitad de lo que dicen los artistas británicos, y aun así me encantan. La música es una vibra, un sentimiento”, agrega.
Guardando las distancias, podríamos estar viendo algo similar a lo que pasó en los años 60 cuando The Beatles conquistaron a millones de latinoamericanos que solo entendían parte o nada de sus letras. Solo que en vez de un Ella te ama, si, siahora millones de no hispanoparlantes repiten: Debí tirar más fotos de cuando te tuve, debí darte más besos y abrazos las veces que pude.
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