


La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo bautizó como «la madre de todos los acuerdos».
El acuerdo comercial entre la Unión Europea e India anunciado este martes después de décadas de negociaciones interrumpidas permitirá el libre comercio de bienes entre el bloque de 27 países europeos y una de las naciones más populosas del mundo.
India y la UE suman un mercado de alrededor de 2.000 millones de personas y un 25% del Producto Interno Bruto mundial.
El acuerdo entre ambos es en gran medida reflejo del contexto geopolítico y su impacto en las relaciones comerciales intercontinentales.
La UE es el mayor socio comercial de India, con un intercambio de bienes que alcanzó los US$142.300 millones en 2024, un 11,5% del comercio total del país asiático, que es, a su vez, el noveno socio comercial del bloque europeo.
Estas cifras impresionantes reflejan relaciones sólidas. Y sin embargo, las negociaciones comerciales estuvieron estancadas durante dos décadas.
La pregunta es qué ha cambiado ahora.
La respuesta radica en el panorama geopolítico en rápida evolución y el imprevisible gobierno del presidente Donald Trump en Estados Unidos.
La amenaza de los aranceles
El mandatario estadounidense ha utilizado los aranceles como moneda de cambio en algunas negociaciones, pero también los ha empleado para castigar a países que no están de acuerdo con su visión del mundo, sin importar si eran socios de Estados Unidos.
Así, Estados Unidos ha impuesto aranceles del 50% a los productos indios, incluida una penalización del 25% por la negativa de Delhi a cumplir la exigencia de Washington de dejar de comprar petróleo a Rusia.
Algunos países de la UE se enfrentaron recientemente a nuevas amenazas arancelarias de Trump cuando el presidente estadounidense se molestó por su rechazo a aceptar su propuesta de adquisición de Groenlandia.
Posteriormente retiró la amenaza, pero los expertos afirman que sí inquietó a la UE.
La UE e India no están solas en su intento de cubrirse las espaldas con respecto a Estados Unidos: el acuerdo de libre comercio (TLC) en Delhi se consiguió en medio de una oleada de países que cierran acuerdos como forma de hacer frente a la nueva imprevisibilidad global.
El pacto, el séptimo acuerdo comercial que India ha completado recientemente, llega después de que Bruselas firmara a principios de este mes y tras 25 años de negociación un acuerdo comercial con el bloque comercial sudamericano Mercosur.
Los expertos afirman que el factor Trump también ayudó a acelerar ese proceso, aunque ahora enfrenta desafíos legales en Europa.


El primer ministro de Canadá, Mark Carney, que advirtió la semana pasada sobre una «ruptura» en el orden internacional de posguerra, acaba de regresar de una visita para restablecer lazos con China que impulsará las relaciones comerciales, lo que desató la ira de Trump y nuevas amenazas de aranceles del 100%.
Carney también tiene previsto viajar a India en un futuro próximo, con el comercio como prioridad en la agenda.
Y el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, llega a Pekín esta semana acompañado de decenas de ejecutivos empresariales británicos tras años de relaciones tensas con China.
En este contexto, el acuerdo comercial India-UE, aunque aún está pendiente de ratificación, adquiere mayor importancia geopolítica ya que logra más que simples resultados comerciales, tanto para Bruselas como para Delhi.
Envía un mensaje a Trump de que las potencias mundiales han comenzado a buscar formas de unirse para protegerse de su gobierno.
«Se podría argumentar que el factor Trump proporcionó un impulso muy fuerte al acuerdo, porque tanto India como la UE se enfrentan a aranceles estadounidenses sorpresivos que nunca esperaron», dijo Michael Kugelman, investigador principal para el Sur de Asia en el Atlantic Council.
Añadió que Trump es una de las principales razones por las que la UE e India han podido superar la mayoría de sus diferencias y aparcar para futuras negociaciones los temas que no se han podido resolver ahora.


El cuento de «dos gigantes»
El primer ministro de India, Narendra Modi, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no escatimaron elogios para el acuerdo.
«Esta es la historia de dos gigantes: la segunda y la cuarta economías más grandes del mundo, dos gigantes que eligen la asociación de una manera verdaderamente beneficiosa para ambos, un mensaje contundente de que la cooperación es la mejor respuesta a los desafíos globales», dijo von der Leyen, de pie junto a Modi.
«Al combinar estas fortalezas, reducimos las dependencias estratégicas en un momento en que el comercio se utiliza cada vez más como arma», dijo la presidenta de la Comisión, que añadió: «No solo estamos fortaleciendo nuestras economías, sino que también estamos brindando seguridad a nuestra gente en un mundo cada vez más inseguro».
Modi dijo que el orden mundial está en «gran agitación» y que el acuerdo comercial fortalecería las cadenas de suministro a nivel global.
«Esto significa que no es solo un acuerdo comercial. Este es un nuevo modelo para la prosperidad compartida», señaló.
Puede que ninguno de estos dos líderes tuvieran intención de molestar al gobierno de Trump con el acuerdo, pero parecen haber hecho exactamente eso.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, le dijo a ABC News que, al firmar un acuerdo comercial con Delhi, la UE estaba «financiando la guerra contra sí misma».
Se refería a la compra india de crudo ruso, que, según Washington sirve para financiar indirectamente la guerra de Moscú en Ucrania.
India siempre lo ha negado y sostiene que la compra de petróleo ruso sirve para cubrir las necesidades energéticas de millones de sus habitantes.
Las relaciones entre Delhi y Moscú, que vienen de tiempo atrás, son también la razón por la que India ha sido reacia a cortar abruptamente los lazos comerciales con Rusia.
Durante mucho tiempo ha dependido de Moscú para obtener equipamiento militar, pero el acuerdo con la UE le ayudará a fortalecer los ya sólidos lazos de defensa con Francia mientras busca diversificar su cartera de importaciones de defensa con otras naciones europeas también.
El acuerdo con India le da a la UE acceso a otro enorme mercado y puede ayudarla a reducir su dependencia de China en el futuro.
«India también verá esta asociación como una forma de contrarrestar el dominio de China en el comercio global, lo que preveía hacer con Estados Unidos. Pero ahora es una situación diferente. La UE igualmente ve a India como un país útil para asociarse en sus propios esfuerzos por contrarrestar a China», añadió Kugelman.
Sin embrago, no se puede olvidar que, detrás de los titulares triunfalistas, todavía hay mucho trabajo por hacer tanto para India como para la UE.
Si bien las negociaciones en torno al acuerdo han concluido, la firma formal llevará mucho tiempo.


Los expertos legales de ambas partes tardarán meses en forjar la versión final del acuerdo y luego tendrá que ser ratificado por los estados miembros y el Parlamento Europeo, lo que, coinciden los analistas, no va a ser pan comido.
Las trabas al acuerdo alcanzado con Mercosur en el Parlamento Europeo, que lo ha enviado al Tribunal de Justicia de la Unión para que sea revisado, dan idea de las dificultades que podrían encontrarse en el proceso de ratificación.
Mark Linscott, asesor principal de comercio en la Asociación Estratégica Estados Unidos-India, escribió en LinkedIn que todavía hay cuestiones que resolver en materia de propiedad intelectual, agricultura y emisiones de carbono.
Pero los grupos empresariales en Europa y las industrias indias gravemente afectadas por los aranceles estadounidenses han acogido bien el acuerdo porque aumentaría el acceso al mercado en ambas direcciones.
Fredrik Persson, presidente de BusinessEurope, que representa a grupos empresariales de toda la UE, dijo que es un importante «primer paso», aunque «la implementación será clave para desbloquear todo el potencial del acuerdo».
Acercamiento de Canadá a China


Los aranceles de Trump pueden haber acelerado el acuerdo alcanzado en Delhi, pero no han sido la única razón.
Tanto la UE como India reiniciaron negociaciones serias en 2022 con el objetivo de llegar a un acuerdo lo antes posible.
El acuerdo con la UE también respalda el renovado interés de India en firmar más Tratados de Libre Comercio (TLC) con naciones y bloques y en abrir su vasto mercado, tradicionalmente protegido por sus autoridades.
La UE es el mayor socio comercial de India, por lo que no es sorpresa que el tamaño del acuerdo sea mucho mayor que el de otros TLC, incluido el que tiene con Reino Unido.
En este contexto, India no querrá renunciar a sus negociaciones comerciales con el gobierno de Trump, ya que Estados Unidos sigue siendo un mercado vital y significativo para los productos indios. Y la UE tampoco querría disgustar a Washington.
Pero, si este acuerdo les ayuda a ambos a obtener mayor influencia en futuras negociaciones con Trump, lo aceptarán con gusto.
Cómo reaccionará Trump a esto es imposible de predecir.
Con información adicional de Jonathan Josephs.
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