
María Soledad Osorio recuerda claramente ese 20 de septiembre de 2024. Ella y su hijo, Simón Chacón, estaban acostados, mirando un video tipo meme en TikTok que les dio mucha risa. Para ellos no tenía referencias políticas, la imagen mostraba a unos hombres borrachos, vestidos como indigentes, cantando una popular canción infantil (kikiki cococo) y simulando una marcha.

📷 Cortesía
Dos días después, esa risa se convirtió en el sufrimiento por más de un año sin libertad para Simón Chacón, quien publicó el video en su estado de WhatsApp.
“Jamás imaginamos que algo tan simple nos iba a cambiar la vida”, dijo su madre María Soledad Osorio. Ella se percató luego de la publicación que en la descripción del video se hacía referencia a Erik Prince, y le dijo a su hijo que lo borrara. Pero él pensó que no habría problema porque no era el autor y tampoco mencionaba a alguien del gobierno.
El 22 de septiembre de 2024, a las 2:00 de la tarde, funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) llegaron a su casa en Ciudad Bolívar. Simón estaba en el portón y los reconoció. Eran excompañeros, pues apenas tres meses antes se había retirado de este organismo. Los saludó con alegría e incluso quiso invitarlos a comer.
“No, chamo, venimos a llevarte. Es una orden”, le dijeron con tristeza, relató María Osorio.
Simón no entendía qué estaba pasando. Encendió su carro y los siguió, no sin antes insistirles en que desconocía la razón por la que se lo llevaban.
“Desde que se llevaron a mi hijo, yo también estoy presa. Cada preso político pone a su mamá y a su papá presos. Eso es lo que nadie entiende”, afirma.
Invisibilizado por miedo
María Soledad calló por más de un año el arresto por temor a represalias contra su hijo y contra ella misma.
“Yo no denunciaba porque tenía miedo de que le hicieran algo a él o a mí. Aquí uno no puede ser de ningún partido político que no sea el del gobierno. Pero ya no me da miedo decirlo”, afirma María Osorio, cultora, actriz y pintora, integrante de Fundavi El Cristo Viviente del cerro El Zamuro, patrimonio nacional cultural e internacional. Además pertenece a las filas de Acción Democrática en Resistencia.
Es por ello que el caso de su hijo apenas salió a la luz. Antes no figuró en ninguna lista de oenegé o denuncias en redes sociales.
“Vivimos con impotencia, con miedo. Es una frustración muy grande ver que la gente decente está presa y los delincuentes están afuera”, dijo.
Todo comenzó a cambiar el 20 de diciembre de 2025 cuando sin notificación previa lo trasladaron de la sede de la Dgcim en Puerto Ordaz al penal de Yare.
María Soledad se enteró cuando fue a visitarlo y le dijeron que ya no estaba allí. “Sentí que me moría. Casi me tiro al Caroní”, recuerda.
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