{"id":62117,"date":"2026-02-27T22:48:15","date_gmt":"2026-02-28T02:48:15","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=62117"},"modified":"2026-02-27T22:48:15","modified_gmt":"2026-02-28T02:48:15","slug":"regresando-a-dona-ines-vs-oblivion-en","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=62117","title":{"rendered":"Regresando a \u201cDo\u00f1a In\u00e9s Vs Oblivion\u201d en"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div>\n<p>Esta novela comienza con una premisa irresistible: cuando mueres y te conviertes en fantasma, eres una conciencia imparable que atraviesa lugares y tiempos, que lo sabe todo, y que por tanto puede contarlo todo. Dejas de ser cuerpo pero adquieres el poder de ser memoria y de ser literatura.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de esta gran obra de Ana Teresa Torres, publicada en 1992 por la entonces magn\u00edfica editorial estatal Monte\u00e1vila Editores, es directo y transparente sobre lo que encontrar\u00e1s entre sus p\u00e1ginas. <em>Do\u00f1a In\u00e9s contra el olvido<\/em> (traducido al ingl\u00e9s por Gregory Rabassa en 1999, como <em>Do\u00f1a In\u00e9s Vs Oblivion<\/em>) comienza con una rica matrona venezolana confinada en su habitaci\u00f3n en una casa en el coraz\u00f3n de Caracas en 1715, tratando de que alguien la escuche. Ella dice que la han dejado sola; nadie m\u00e1s que ella se preocupa por reconstruir el orden mundial, que se est\u00e1 corrompiendo porque en las tierras de la familia en Barlovento ha surgido un pueblo de antiguos esclavos, liderados por un hombre que creci\u00f3 en esa casa, hijo de una esclava a quien ella liber\u00f3, y de quien sospecha, o m\u00e1s bien tiene la certeza, es hijo de su marido. <\/p>\n<p>Alzando la voz para exigir la devoluci\u00f3n de lo que es suyo y para evitar que otros adquieran el estatus que, para ella, es de unos pocos, Do\u00f1a In\u00e9s contar\u00e1 la historia de Venezuela tal como la hered\u00f3 de sus antepasados \u200b\u200bdescendientes de los conquistadores, y como la presencia desde lo m\u00e1s alto de la sociedad. Una posici\u00f3n que implica privilegios materiales, pero tambi\u00e9n un profundo desconocimiento del mundo, de la vida de los dem\u00e1s, confinada a una existencia definida por r\u00edgidas normas de clase, su condici\u00f3n de mujer y su reclusi\u00f3n en unas pocas calles de esa Caracas de treinta mil habitantes. De esta manera, hay muchas cosas que este personaje no ve y de las que no habla, y muchas otras cosas que, por el contrario, es capaz de revelarnos.<\/p>\n<p>Por la forma esquem\u00e1tica y distorsionada con la que siempre nos han ense\u00f1ado nuestra historia, tendemos a pensar que, aparte de los enfrentamientos iniciales o el terremoto de Nueva C\u00e1diz, nada sucedi\u00f3 en Venezuela hasta las rebeliones de los \u201cprecursores\u201d como Chirino, Gual y Espa\u00f1a, y el 19 de abril de 1810. Pero esta novela deja claro que esta Venezuela colonial del siglo XVIII era todo menos pac\u00edfica. Las desgracias no cesan, las epidemias nunca terminan antes de ser reemplazadas por nuevas olas, y las elites ven que entre terremotos, las costumbres se relajan, seg\u00fan lo ven desde su perspectiva, lo que en la pr\u00e1ctica significa que las otras castas amenazan sus privilegios sin que la metr\u00f3poli haga mucho para impedirlo.<\/p>\n<p>El reclamo de In\u00e9s de Villegas y Sol\u00f3rzano, que cita documentos sobre el pasado y el presente de su linaje, sobre los privilegios y las tierras y personas que poseen, sobre su pureza de sangre y sus privilegios divinamente ordenados, es el aliento que mantendr\u00e1 viva la voz narrativa durante tres siglos. Porque pasan las d\u00e9cadas y Do\u00f1a In\u00e9s sigue contando su historia. Uno hace cuentas y ve que es imposible que est\u00e9 viva y piensa que ah\u00ed termina la historia, que su voz se callar\u00e1 con la muerte de Do\u00f1a In\u00e9s mucho antes de que estalle la independencia, pero contin\u00faa. Do\u00f1a In\u00e9s no muere. O mejor dicho, muere, pero eso no viene al caso, porque no se queda callada. Esa voz en esa habitaci\u00f3n sigue contando su historia, sigue haciendo afirmaciones y sigue narrando un cataclismo tras otro, un cambio tras otro. No puede evitar que su mundo cambie y, finalmente, desaparezca. En este sentido, esta novela tiene una conexi\u00f3n con <em>Pa\u00eds port\u00e1til<\/em>tanto en el aspecto como en la t\u00e9cnica, al tiempo que evita sumergirse en la guerra cultural en <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em> o la guerra de clases en <em>Las lanzas coloradas<\/em>.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Quiz\u00e1s lo que llamamos Historia sea en realidad eso: una voz fantasmal en el fondo de una casa antigua, que emana de un fajo de papeles que han sobrevivido al agua, al fuego y a los insectos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Desde su cama, la matrona habla con los muertos, con los blancos y con los negros, hurgando en papeles y recuerdos. Intenta imponer desde all\u00ed el orden, al menos para combatir el olvido, pero no logra superar ni el caos ni la amnesia colectiva, porque cada realidad que intenta fijar con la palabra de ley escrita en un documento se disuelve en medio de las decisiones de las personas, especialmente de los hombres, y de los trastornos del paisaje: terremotos, incendios, revoluciones. Llega la Independencia, seguida de los a\u00f1os de P\u00e1ez, la Guerra Federal, Guzm\u00e1n, G\u00f3mez, el siglo XX\u2026 La voz de Do\u00f1a In\u00e9s se traslada con sus descendientes a otra parte de la ciudad, porque su antigua casa deja de existir, y se adentra en los a\u00f1os 80. En el camino se escuchan algunos cambios en esa voz, se nota que se han adoptado palabras y expresiones que no exist\u00edan cuando empez\u00f3 a hablarnos all\u00e1 por 1715, y que tantas transformaciones la han hecho revisar algunas de sus inquebrantables opiniones, aunque no lo admita.<\/p>\n<p>Y la persistencia de la conciencia de Do\u00f1a In\u00e9s te lleva a plantearte preguntas. Quiz\u00e1s lo que llamamos Historia sea en realidad eso: una voz fantasmal en el fondo de una casa antigua, que emana de un fajo de papeles que han sobrevivido al agua, al fuego y a los insectos.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nuevas voces en viejos silencios<\/strong><\/h2>\n<p>Ana Teresa Torres (fotografiada por Lisbeth Salas en la imagen que acompa\u00f1a este art\u00edculo) recuerda perfectamente c\u00f3mo decidi\u00f3 organizar su novela desde esa perspectiva. \u201cAl principio\u201d, dice <strong>Cr\u00f3nicas caraque\u00f1as<\/strong> de Toronto, donde pasa parte del a\u00f1o, \u00abno hubo problema porque el personaje hablaba de lo que estaba pasando en su vida o de sus recuerdos. Pero luego pas\u00f3 lo que suele pasar con los personajes de ficci\u00f3n (siempre recalco esto): empiezan a tomar sus propias decisiones, y es muy importante permitirles hacerlo porque significa que has creado un personaje con identidad propia y no un t\u00edtere o una voz pronunciada por un ventr\u00edlocuo. Do\u00f1a In\u00e9s empez\u00f3 a hablar no s\u00f3lo de circunstancias presentes y pasadas sino tambi\u00e9n de el futuro, testificando sobre situaciones y personas que ella no podr\u00eda haber conocido o comprendido. Un enfoque t\u00e9cnico habr\u00eda sido hacer que estas narraciones correspondieran a otros personajes que surgieran seg\u00fan las necesidades del tiempo y del tema; esa idea era perfectamente posible, pero me pareci\u00f3 que de esa manera la novela se convertir\u00eda en una colecci\u00f3n de historias y perder\u00eda su unidad, entonces decid\u00ed que la voz seguir\u00eda siendo la de ella, la voz del personaje que me hab\u00eda introducido en su mundo, y la \u00fanica manera de escucharla era preservar su identidad. <\/p>\n<p>Ah\u00ed surgi\u00f3 el elemento del viaje en el tiempo, junto con la necesidad de ofrecer al lector lo que Torres ha descrito en sus ensayos como el \u201cpacto de la ficci\u00f3n\u201d: ese acuerdo entre autores y lectores que se embarcan, cuando funciona, en una historia que saben inventada. \u00abNo le estaba pidiendo (al lector) que creyera en fantasmas, sino que acompa\u00f1ara a Do\u00f1a In\u00e9s en su sorpresa por lo que ve y oye mientras revolotea en \u00e9pocas futuras. Efectivamente fue una decisi\u00f3n t\u00e9cnica, y afortunadamente los lectores no s\u00f3lo la entendieron sino que la disfrutaron\u00bb.<\/p>\n<p>Otro aspecto, visto desde el presente, es la competencia entre historia y memoria. Los venezolanos compensamos nuestro desconocimiento de la historia con una memoria contaminada por muchos recuerdos falsos, por mitos, y luego vino el chavismo a manipular ese proceso. Hoy, en 2026, podemos asistir a serios intentos por parte de profesionales, pero tambi\u00e9n de entusiastas que a veces hacen cosas muy interesantes, de reconstruir un pasado sin distinguir entre historia y memoria. Para el autor de <em>Do\u00f1a In\u00e9s Vs Oblivion<\/em>Sin embargo, no hay tensi\u00f3n entre historia y memoria: ambas son narrativas.<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para Ana Teresa Torres, \u201cla novela es capaz de introducir muchas voces, que no son ni verdaderas ni falsas, sino diferentes perspectivas de los acontecimientos que, por tanto, abren m\u00e1s interpretaciones del pasado\u201d <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\u201cNo quiero decir que las narrativas sean mentiras (aunque pueden serlo), sino que son una forma de presentar (y omitir) los hechos, lo que supongo que no es la opini\u00f3n de todos los historiadores\u201d, explica Torres. \u201cPara dar un ejemplo: la historia y la memoria de la Guerra de la Independencia desde una perspectiva patri\u00f3tica son a la vez las de una gesta heroica para devolver la libertad a los pueblos sojuzgados por la corona espa\u00f1ola, pero supongo que esos mismos hechos, vistos desde una perspectiva leal, cobrar\u00edan un significado diferente\u201d. Torres recuerda el comentario del acad\u00e9mico Omar Osorio Amoretti: <em>Do\u00f1a In\u00e9s Vs Oblivion<\/em> presenta una visi\u00f3n de la historia concebida como un continuo de fracasos \u201cque surge del declive del programa republicano democr\u00e1tico que se experiment\u00f3 a finales de los a\u00f1os 1980, cuando escrib\u00ed la novela\u201d.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta todo esto, \u00bfla narrativa nos ayuda a resolver el conflicto entre historia y memoria, o m\u00e1s bien a reunir las piezas que faltan, o a se\u00f1alar d\u00f3nde est\u00e1n los huecos en el rompecabezas? \u00abNo creo que la narrativa resuelva el conflicto entre historia y memoria\u00bb, concluye Ana Teresa Torres, \u00abporque los escritores, como los historiadores, son propensos a inyectar sus propias opiniones y perspectivas en las narrativas, sean conscientes de ello o no. Mi opini\u00f3n se inclina m\u00e1s hacia las piezas que faltan, en la medida en que la novela es capaz de introducir muchas voces, que no son ni verdaderas ni falsas, sino perspectivas diferentes sobre los acontecimientos que, por tanto, abren m\u00e1s interpretaciones del pasado\u00bb.<\/p>\n<p>Veamos qu\u00e9 otras visiones traer\u00eda el regreso, a partir de 2026, a una novela muy diferente publicada en 1979 que tambi\u00e9n explota la voz de los mantuanos: <em>Los amos del valle<\/em>by Francisco Herrera Luque.<\/p>\n<\/p><\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta novela comienza con una premisa irresistible: cuando mueres y te conviertes en fantasma, eres una conciencia imparable que atraviesa lugares y tiempos, que lo sabe todo, y que por tanto puede contarlo todo. Dejas de ser cuerpo pero adquieres el poder de ser memoria y de ser literatura. 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