{"id":56828,"date":"2026-01-25T02:58:56","date_gmt":"2026-01-25T06:58:56","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=56828"},"modified":"2026-01-25T02:58:56","modified_gmt":"2026-01-25T06:58:56","slug":"la-informacion-y-el-desmontaje-de-la-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=56828","title":{"rendered":"La informaci\u00f3n y el desmontaje de la dictadura"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div id=\"\">\n<div class=\"image-featured\">\n<img src=\"data:image\/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAAn0AAAGNAQAAAABMcvrkAAAAAnRSTlMAAHaTzTgAAAA2SURBVHja7cEBDQAAAMKg909tDjegAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA4MfZ0AAUlRDDcAAAAASUVORK5CYII=\" alt=\"Captura de pantalla 2026-01-23 113434\" data-src=\"https:\/\/elnacional-uploads.nyc3.digitaloceanspaces.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/23113502\/Captura-de-pantalla-2026-01-23-113434.png\" decoding=\"async\" class=\"lazyload\" data-eio-rwidth=\"637\" data-eio-rheight=\"397\"\/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/elnacional-uploads.nyc3.digitaloceanspaces.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/23113502\/Captura-de-pantalla-2026-01-23-113434.png\" alt=\"Captura de pantalla 2026-01-23 113434\" data-eio=\"l\"\/><figcaption>Foto de : SNTP<\/figcaption><\/div>\n<p>Dif\u00edcilmente, entre quienes no viven en Venezuela, es posible siquiera imaginar el estado de miedo que ocupa cada resquicio de la vida cotidiana del ciudadano venezolano. No es, como puede pensarse en un primer momento, un miedo espec\u00edfico, limitado al que producen las autoridades policiales y militares que act\u00faan bajo el comando de la c\u00fapula dictatorial. Hablo de una realidad que, de forma paulatina, ha ido penetrando todas las dimensiones de la existencia, a este extremo: una vez que ha copado la totalidad del espacio p\u00fablico se ha internado en las vidas de personas y familias, puertas adentro de sus hogares.<\/p>\n<p>Suman millones los padres de familia que viven en estado de temor, porque saben que no est\u00e1n alimentando a sus hijos de acuerdo con los est\u00e1ndares m\u00ednimos necesarios, y porque tampoco tienen garant\u00edas de si podr\u00e1n, ma\u00f1ana o pasado ma\u00f1ana, llevar a sus hogares algo de comer. <\/p>\n<p>Es tal la precariedad de la estructura productiva, que no es posible saber si, de un d\u00eda para otro, esta o aquella empresa se ver\u00e1 obligada a cerrar, o si el cliente al que se le presta un servicio seguir\u00e1 en su oficina o si habr\u00e1 huido del pa\u00eds. No hay d\u00eda siguiente, no hay garant\u00eda alguna, no hay las m\u00e1s b\u00e1sicas certezas sobre si se obtendr\u00e1n los m\u00ednimos ingresos para las m\u00e1s b\u00e1sicas demandas de la existencia.<\/p>\n<p>Estos sentimientos son como topos que, a cada minuto, socavan el \u00e1nimo de cada persona. Desde que aparece el primer s\u00edntoma de cualquier enfermedad, la pesadumbre se aloja en los pensamientos del paciente y de sus familiares. En Venezuela hay dos realidades sanitarias: un sistema de salud p\u00fablico inexistente, degradado y corrupto, estructurado por una red hospitalaria en estado terminal; y hay un conjunto de cl\u00ednicas y consultorios privados que con enormes dificultades logran mantenerse operativas, pero que resultan inaccesibles para m\u00e1s 90% de la poblaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Cualquier familia venezolana no tiene nunca -desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os- la posibilidad de saber si habr\u00e1 o no servicio de agua potable. Si dispondr\u00e1 de electricidad hoy, ma\u00f1ana o la pr\u00f3xima semana. No saben en los barrios de la totalidad del territorio si las bombonas de gas para cocinar llegar\u00e1n o no y, si llegan, cu\u00e1l ser\u00e1 su precio. Tampoco, por cu\u00e1nto tiempo se prolongar\u00e1 la falla de Internet y la imposibilidad de comunicarse con los familiares que se establecieron en el extranjero. <\/p>\n<p>Con el paso de los d\u00edas ocurren una serie de fen\u00f3menos acumulativos: m\u00e1s basura en las calles; m\u00e1s veh\u00edculos amontonados en terrenos bald\u00edos y garajes, que no pueden moverse porque no hay piezas de repuesto para adquirir; precios que se superan d\u00eda a d\u00eda; colas de extensi\u00f3n inaudita para conseguir un empleo o un lugar en un transporte atiborrado y en mal estado. He le\u00eddo de trabajadores que caminan 80 kil\u00f3metros cada d\u00eda, para ir y regresar de peque\u00f1as tareas remuneradas, que apenas les alcanzan para mantenerse en estado de precaria sobrevivencia.<\/p>\n<p>Escribo este art\u00edculo la madrugada del viernes 23 de enero. En la web de <strong>El Nacional<\/strong> est\u00e1 la denuncia que hace el Colegio Nacional de Periodistas del caso de Juan Francisco Alvarado, estudiante de periodismo apresado por denunciar en las redes sociales el desbordamiento de aguas negras (aguas cloacales) y el alarmante y peligroso deterioro de los transformadores el\u00e9ctricos de la comunidad donde vive, en el estado Portuguesa, regi\u00f3n occidental del pa\u00eds. El comunicado del CNP narra que Alvarado ha sido condenado a 15 a\u00f1os de prisi\u00f3n, acusado de rebeli\u00f3n e incitaci\u00f3n al odio. 15 a\u00f1os por decir lo que est\u00e1 pasando. 15 a\u00f1os por advertir que los habitantes del lugar donde vive su familia, que los habitantes de la comunidad a la que pertenece, han sido condenados a la inmundicia y los malos olores de forma permanente.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde me propon\u00eda llegar: \u00bfen qu\u00e9 lugar del funcionamiento de la sociedad confluyen todas estas realidades, estas problem\u00e1ticas que afectan de modo directo y constante a cada habitante de la naci\u00f3n venezolana, y que convierten sus existencias en un inacabable calvario? <\/p>\n<p>Confluyen en el deber de informar y en la necesidad de estar informado; en el derecho a expresar opiniones y percepciones de la realidad de los d\u00edas; en el derecho a conversar e intercambiar criterios en el espacio p\u00fablico sobre las cosas que nos pasan, sobre nuestras expectativas y proyectos y, fundamental, sobre el contenido y los aspectos concretos de nuestros derechos. No es aceptable, bajo ninguna consideraci\u00f3n, que a un simple ciudadano se le condene a una pena carcelaria tan brutal y desproporcionada, solo por hacer uso de un derecho consagrado en la Constituci\u00f3n (por cierto, \u00bfse est\u00e1 levantado una base de datos con los nombres de los jueces que dictan sentencias ilegales y atroces?).<\/p>\n<p>El desmontaje de la dictadura en el poder no se producir\u00e1 si no se libera de inmediato a Juan Francisco Alvarado; si no se restablecen las pr\u00e1cticas del periodismo independiente; si no ocurren, de forma sucesiva, una amnist\u00eda general y, a continuaci\u00f3n, el cese irrestricto de la persecuci\u00f3n a periodistas y usuarios de las redes sociales en todos sus formatos: amenazas, expedientes judiciales, secuestros, juicios, condenas, bloqueo de medios digitales, expulsi\u00f3n de corresponsales y medios de comunicaci\u00f3n extranjeros, robo de equipos, expropiaci\u00f3n de bienes y equipos de las empresas de comunicaci\u00f3n y m\u00e1s. El Estado est\u00e1 en la obligaci\u00f3n de garantizar el regreso de centenares de periodistas que han huido como exiliados o que han emigrado ante el peligro de ser detenidos y enjuiciados por ejercer su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El pensamiento que considera que un verdadero estatuto de la libertad de expresi\u00f3n en Venezuela se establecer\u00e1 una vez que la dictadura haya sido superada, es un error conceptual y un determinismo que no advierte que la libre circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n y la opini\u00f3n son las herramientas cruciales del esfuerzo urgente por desmontar la narcodictadura que contin\u00faa aplastando a los venezolanos. <\/p>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto de : SNTP Dif\u00edcilmente, entre quienes no viven en Venezuela, es posible siquiera imaginar el estado de miedo que ocupa cada resquicio de la vida cotidiana del ciudadano venezolano. 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