{"id":53868,"date":"2025-12-14T10:39:21","date_gmt":"2025-12-14T14:39:21","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=53868"},"modified":"2025-12-14T10:39:21","modified_gmt":"2025-12-14T14:39:21","slug":"la-universidad-bajo-asedio-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=53868","title":{"rendered":"La universidad bajo asedio | Educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> \n<br \/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/Z524DJKG5NFYVB7Y5FOPRT5DYM.jpeg?auth=24556c538dbc9460388c4d418c94ef046088348be62abe537ad96e68bee5562a\" \/><\/p>\n<div data-dtm-region=\"articulo_cuerpo\">\n<p class=\"\">En Estados Unidos lo dicen en voz alta. Christopher Rufo, uno de los arquitectos de la ofensiva de Trump contra las universidades, ha explicado la estrategia sin pudor: utilizar la presi\u00f3n financiera para sumergirlas en un \u201cterror existencial\u201d hasta que la \u00fanica opci\u00f3n viable sea rendirse. En la Comunidad de Madrid nadie confiesa nada, pero los n\u00fameros son elocuentes: la regi\u00f3n m\u00e1s rica de Espa\u00f1a tiene la universidad p\u00fablica peor financiada. Lo que all\u00ed se proclama, aqu\u00ed se ejecuta en silencio. Ning\u00fan consejero ha explicado qu\u00e9 modelo educativo quiere la Comunidad, qu\u00e9 papel reserva a la investigaci\u00f3n, c\u00f3mo pretende que la universidad contribuya a la prosperidad de la regi\u00f3n. No se habla de diagn\u00f3sticos ni de estrategias porque obligar\u00eda a reconocer que el objetivo no es mejorar la universidad p\u00fablica, sino reducirla hasta hacerla irreconocible.<\/p>\n<p class=\"\">Meghan O\u2019Rourke, profesora de Yale, lo ha descrito con precisi\u00f3n: \u201cNo estamos presenciando simplemente un ataque a la academia ni una serie de reformas fiscales. Es un asalto frontal a las condiciones que hacen posible el pensamiento libre\u201d. Quien crea que lo de Madrid es solo mala gesti\u00f3n o cicater\u00eda presupuestaria no ha entendido nada. Porque Madrid no es una anomal\u00eda local: es la versi\u00f3n silenciosa de una ofensiva que recorre las democracias occidentales, donde el ataque a las universidades acompa\u00f1a un proyecto m\u00e1s amplio de debilitamiento institucional. El blanco no es solo la educaci\u00f3n superior, sino todas las estructuras que permiten que una democracia funcione sin depender del capricho de un l\u00edder: instituciones que generan confianza p\u00fablica, que establecen l\u00edmites, que aportan credibilidad colectiva. La sanidad p\u00fablica, los medios de comunicaci\u00f3n, la ciencia, la educaci\u00f3n. Todas est\u00e1n en el punto de mira. No porque fallen -que a veces fallan-, sino porque funcionan: ofrecen una verdad alternativa a la del poder pol\u00edtico y, por tanto, lo incomodan.<\/p>\n<p class=\"\">La t\u00e9cnica tiene un nombre: inversi\u00f3n. Cuando Isabel D\u00edaz Ayuso acusa a la universidad p\u00fablica de estar \u201ccolonizada por la izquierda\u201d, cuando la retrata como un \u201cnido de escraches y vandalismo\u201d, no describe nada: desordena el lenguaje hasta que diga lo contrario de lo que nombra. Quien produce conocimiento pasa a ser sospechoso de \u201cadoctrinar\u201d. Quien defiende la autonom\u00eda universitaria se vuelve \u201celitista\u201d. Quien investiga con rigor es acusado de tener una \u201cagenda\u201d oculta. Es la gram\u00e1tica de la posverdad: invertir las categor\u00edas de v\u00edctima y agresor hasta que quien asfixia parezca liberar, y quien resiste aparezca como amenaza. Y hay algo m\u00e1s: el silencio. El silencio sobre qu\u00e9 universidad se quiere, qu\u00e9 investigaci\u00f3n se imagina, qu\u00e9 ciudadanos se aspira a formar. Es un silencio deliberado porque proponer algo obligar\u00eda a un debate, a exponer las cartas. Aqu\u00ed solo hay el desgaste paciente de lo que existe, como quien deja una casa sin mantenimiento hasta que un d\u00eda se declara inhabitable. No es un proyecto educativo: es una demolici\u00f3n presentada como higiene democr\u00e1tica.<\/p>\n<p class=\"\">Pero ser\u00eda ingenuo pensar que no hay nada detr\u00e1s del silencio. Lo hay. Se trata de un ecosistema paralelo de legitimaci\u00f3n que crece mientras la universidad p\u00fablica agoniza. Pseudouniversidades autorizadas con informes negativos del Ministerio, pol\u00edticos sin carrera acad\u00e9mica colocados como vicerrectores, t\u00edtulos sin validez oficial que sirven para inflar curr\u00edculos y crear apariencia de solvencia. El caso de la Universidad Francisco Marroqu\u00edn no es una anomal\u00eda: es el modelo. Lo vimos hace poco con Noelia N\u00fa\u00f1ez, la diputada del PP que cay\u00f3 cuando se descubri\u00f3 que sus t\u00edtulos eran falsos. N\u00fa\u00f1ez aparec\u00eda como \u201cprofesora\u201d en la web de la Universidad Francisco Marroqu\u00edn, una instituci\u00f3n guatemalteca considerada el \u201ctemplo del neoliberalismo en Latinoam\u00e9rica\u201d que abri\u00f3 campus en Madrid en 2017. Fue autorizada por la Comunidad aunque el Consejo de Universidades hab\u00eda advertido de que no cumpl\u00eda los requisitos m\u00ednimos. No import\u00f3: se aprob\u00f3 cuando Javier Fern\u00e1ndez-Lasquetty, un pol\u00edtico sin carrera acad\u00e9mica, ocupaba el cargo de vicerrector. Por sus aulas han pasado Esperanza Aguirre y Luc\u00eda Figar. Sus t\u00edtulos no tienen validez oficial en Espa\u00f1a ni en la UE, pero sirven para lo que sirven: decorar curr\u00edculos, vestir de solvencia a quien paga.<\/p>\n<p class=\"\">Quienes denuncian la supuesta ideologizaci\u00f3n de la universidad p\u00fablica han construido, mientras tanto, su propio circuito de legitimaci\u00f3n ideol\u00f3gica. No es que falte un proyecto alternativo: es que no se formula porque, al formularlo, quedar\u00eda claro en qu\u00e9 consiste. Su l\u00f3gica es sencilla: sustituir instituciones que producen conocimiento validado por otras que producen credenciales \u00fatiles al poder. La universidad p\u00fablica resulta inc\u00f3moda porque su verdad no tiene due\u00f1o: no responde al Gobierno, ni al mercado, ni al l\u00edder del momento; responde a m\u00e9todos propios de evaluaci\u00f3n y contraste. Esa autonom\u00eda la hace dif\u00edcil de domesticar. Las pseudouniversidades, en cambio, son maleables: certifican a quien las financia, proporcionan solvencia a quien la necesita, fabrican una apariencia de m\u00e9rito sin pasar por los filtros de la ciencia o las humanidades. Producen, en suma, la verdad que conviene.<\/p>\n<p class=\"\">La sanidad p\u00fablica, la justicia, el periodismo, los organismos estad\u00edsticos, los servicios p\u00fablicos de radiodifusi\u00f3n tienen algo en com\u00fan: su autoridad no viene del poder, por eso la verdad que producen no pertenece a nadie, porque en el momento en que perteneciese al Gobierno, al mercado o al partido, dejar\u00eda de ser verdad y se convertir\u00eda en propaganda, en publicidad, en doctrina. Un m\u00e9dico no cura porque lleve bata, cura porque aplica un m\u00e9todo. Un cient\u00edfico no descubre nada porque lo diga \u00e9l, sino porque otros pueden verificarlo. Esa es la diferencia con el l\u00edder carism\u00e1tico que pide fe ciega: estas instituciones no dicen \u201ccr\u00e9eme\u201d, dicen \u201ccompru\u00e9balo\u201d. Y por eso son inc\u00f3modas para el poder. No puedes comprarlas sin destruirlas: un juez que dicta sentencias a medida deja de ser juez, un peri\u00f3dico que publica lo que conviene deja de hacer periodismo, una universidad que certifica a quien paga deja de ser universidad. Todas estas instituciones est\u00e1n bajo asedio, en distintos grados y en distintos lugares. Pero cuando se desmoronan, lo que se deshace es el lugar donde las palabras a\u00fan significan lo mismo para todos. Se trata de la gram\u00e1tica de la convivencia, esa que nos permite discrepar sin rompernos. <\/p>\n<p class=\"\">El soci\u00f3logo Harry Collins lo formul\u00f3 con una imagen que merece recordarse: el proceso para creer algo no fluye de las estrellas hacia nosotros, sino de nosotros hacia las estrellas. El conocimiento no brota de observaciones neutrales; se forja en el acuerdo previo sobre qu\u00e9 fuentes merecen confianza. Por eso mostrar una foto del espacio a un terraplanista no sirve de nada: lo que \u00e9l cuestiona no es la imagen, es la autoridad que la respalda. Y esa es exactamente la autoridad que hoy se est\u00e1 demoliendo.<\/p>\n<p class=\"\">\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda importarle esto a alguien que desconf\u00eda de la academia o que cree que las universidades est\u00e1n ideologizadas? Meghan O\u2019Rourke lo resume con claridad: el trabajo serio y reflexivo de la universidad protege bienes que ning\u00fan gobierno ni empresa pueden garantizar por s\u00ed solos. La libertad acad\u00e9mica no es un privilegio corporativo: es un espacio donde las ideas pueden desarrollarse sin rendir cuentas al mercado ni al poder pol\u00edtico. Y las humanidades -nacidas tras el horror de dos guerras mundiales- existen para recordar algo inc\u00f3modo: que una sociedad puede ser tecnol\u00f3gicamente avanzada y moralmente b\u00e1rbara al mismo tiempo. O\u2019Rourke lo resume en una frase que conviene no pasar por alto: \u201cEn una era marcada por tecnolog\u00edas transformadoras, crisis clim\u00e1ticas y una inestabilidad global sin precedentes, necesitamos exigir m\u00e1s de las universidades, no menos\u201d. M\u00e1s rigor, m\u00e1s apertura, m\u00e1s capacidad de incomodar. Lo contrario es abrir las esclusas y mirar hacia otro lado mientras sube el agua, dejar que el espacio de la cr\u00edtica se vaya estrechando hasta que solo quede la voz de quien manda.<\/p>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Estados Unidos lo dicen en voz alta. Christopher Rufo, uno de los arquitectos de la ofensiva de Trump contra las universidades, ha explicado la estrategia sin pudor: utilizar la presi\u00f3n financiera para sumergirlas en un \u201cterror existencial\u201d hasta que la \u00fanica opci\u00f3n viable sea rendirse. 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