{"id":47213,"date":"2025-10-25T11:52:04","date_gmt":"2025-10-25T15:52:04","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=47213"},"modified":"2025-10-25T11:52:04","modified_gmt":"2025-10-25T15:52:04","slug":"extracto-exclusivo-del-libro-lea-la-secuela-de-the-odessa-de-frederick-forsyth-libros-entretenimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=47213","title":{"rendered":"Extracto exclusivo del libro: lea la secuela de The Odessa, de Frederick Forsyth | Libros | Entretenimiento"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div>\n<p>\u00abKarl Weber salt\u00f3 en el aire antes de que el bal\u00f3n llegara al fondo de la red, sus v\u00edtores fren\u00e9ticos eran tan indescifrables como los miles que lo rodeaban. Todo el Cannstatter Kurve cobr\u00f3 vida en un momento de brillantez individual del emblem\u00e1tico n\u00famero 10 del VfB Stuttgart, Bobby Wright, cuya carrera de 40 metros finaliz\u00f3 con un disparo espectacular desde la esquina del \u00e1rea penal. El VfB se adelantaba 4-0 en s\u00f3lo 15 minutos para el final. ir, haciendo que la remontada sea casi imposible para el TSG Hoffenheim.<\/p>\n<p>Fue el tipo de marcador que exig\u00eda celebraci\u00f3n, especialmente cuando se logr\u00f3 contra uno de los mayores rivales del club. Y Weber \u2013como tantos otros a su alrededor\u2013 iba a hacer exactamente eso. No fue el \u00fanico. El ataque de Wright hab\u00eda provocado una explosi\u00f3n de euforia incontrolada.<\/p>\n<p>Nadie observ\u00f3 c\u00f3mo el bal\u00f3n era recuperado de la porter\u00eda o reiniciado en el c\u00edrculo central, listo para que comenzara la recta final del partido. En cambio, los v\u00edtores continuaron a medida que pasaban los minutos, y los aficionados se felicitaban unos a otros como si ellos mismos hubieran marcado los cuatro goles. Por eso los aficionados del Cannstatter Kurve fueron los \u00faltimos en ver la llegada de la muerte al MHP Arena.<\/p>\n<p>Weber apenas oy\u00f3 el primero de los disparos. Ocurrieron cuando su cabeza estaba profundamente hundida en el hombro de su amigo mucho m\u00e1s alto, Philipp R\u00fcdiger. Weber y R\u00fcdiger llevaban casi 30 a\u00f1os viniendo juntos al VfB junto con su amigo Florian Aber.<\/p>\n<p>Ninguno de los tres hombres not\u00f3 el repentino cambio de atm\u00f3sfera. Los segundos disparos llegaron segundos despu\u00e9s. Esta vez, Weber not\u00f3 el ruido, pero su mente todav\u00eda estaba demasiado distra\u00edda como para preguntarse cu\u00e1l podr\u00eda ser la causa. Eso cambi\u00f3 en un momento: con una tercera, cuarta y quinta r\u00e1faga, casi simult\u00e1neas. Weber mir\u00f3 a su alrededor, confundido.<\/p>\n<p>Su primer pensamiento fueron los petardos, pero algo dentro de \u00e9l le dec\u00eda \u201cno\u201d. Quiz\u00e1s fue el volumen. Demasiado ruidoso para los fuegos artificiales del estadio. O tal vez fue la violencia inherente que parec\u00eda acompa\u00f1ar al sonido. Fuera lo que fuese, su instinto se demostr\u00f3 correcto con el sonido de una sexta, s\u00e9ptima y octava r\u00e1faga, y la comprensi\u00f3n de que lo que hab\u00eda pensado que eran v\u00edtores de alegr\u00eda se hab\u00edan convertido en gritos de terror.<\/p>\n<p>Se volvi\u00f3 hacia Aber a su derecha, con la intenci\u00f3n de gritar una instrucci\u00f3n. Su amigo se le adelant\u00f3. \u00ab\u00a1CORRER!\u00bb Aber empuj\u00f3 a Weber hacia adelante mientras gritaba, sus palabras ahogadas por el ruido a su alrededor y luego eclipsadas por completo por otra ronda de disparos, esta vez mucho m\u00e1s cerca. Todo el Cannstatter Kurve hab\u00eda percibido la amenaza y toda una secci\u00f3n de la tribuna pareci\u00f3 moverse como una sola, arrastrando a Weber, Aber y R\u00fcdiger aterrorizados tras su estela.<\/p>\n<p>Fue todo lo que pudo hacer para mantenerse erguido en el abrazo aplastante de la multitud, su respiraci\u00f3n entrecortada mientras los cuerpos presionaban desde todos lados. Weber intent\u00f3 liberarse. Estaba desesperado por tener una mejor vista de hacia d\u00f3nde lo llevaba la ola humana y le preocupaba poder vislumbrar a sus dos amigos, ahora perdidos para \u00e9l en alg\u00fan lugar entre la multitud.<\/p>\n<p>Era una tarea imposible. Miles de personas se hab\u00edan fusionado en una entidad \u00fanica, irresistible y sin sentido, impulsadas por una sola cosa: la necesidad de escapar. Contra eso, un solo hombre no pod\u00eda hacer nada. M\u00e1s tiros. M\u00e1s gritos. La multitud pareci\u00f3 apretarse en respuesta. Como si los de afuera estuvieran tratando de abrirse camino.<\/p>\n<p>Empeor\u00f3 la ya insoportable constricci\u00f3n, con cuerpos de todos lados empujando profundamente el pecho, los hombros y la espalda de Weber. En ese momento le era imposible respirar en absoluto: sus pulmones y su caja tor\u00e1cica no pod\u00edan hacer nada para superar la presi\u00f3n que ahora lo rodeaba. Luch\u00f3 por respirar. Por el espacio.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pero sab\u00eda que estaba fracasando. Que no podr\u00eda sobrevivir a esto. El alivio lleg\u00f3 con otra ronda de disparos. El sonido por s\u00ed solo le indic\u00f3 a Weber que eran los m\u00e1s cercanos hasta el momento. Una mezcla de sangre y otras materias corporales confirm\u00f3 ese instinto, golpeando su rostro mientras era expulsado de alguna v\u00edctima invisible.<\/p>\n<p>La proximidad del pistolero de alguna manera dispers\u00f3 a una parte de la multitud. Alivi\u00f3 la presi\u00f3n sobre Weber, permiti\u00e9ndole respirar por lo que pareci\u00f3 la primera vez en minutos. Tambi\u00e9n despej\u00f3 una l\u00ednea de visi\u00f3n. Por primera vez pudo ver a un pistolero.<\/p>\n<p>Registr\u00f3 los rasgos en un abrir y cerrar de ojos. El hombre era \u00e1rabe. Estaba vestido con un mono marr\u00f3n de estilo militar que parec\u00eda un traje de vuelo. Y llevaba un rifle de asalto, que en ese momento se alej\u00f3 de la direcci\u00f3n de Weber y se dirigi\u00f3 hacia un peque\u00f1o grupo que se hab\u00eda separado de la multitud.<\/p>\n<p>Weber vio entonces un grupo que inclu\u00eda a varios ni\u00f1os peque\u00f1os. \u00ab\u00a1NO!\u00bb Su grito no hizo nada, dejando a Weber mirando horrorizado c\u00f3mo el pistolero abr\u00eda fuego, la r\u00e1faga de m\u00faltiples disparos acompa\u00f1ada por su propio grito: \u201c\u00a1ALLAHU AKBAR!\u201d<\/p>\n<p>Fue la peor visi\u00f3n de la vida de Weber. El acto m\u00e1s horrible que jam\u00e1s hab\u00eda presenciado. Lo dej\u00f3 f\u00edsicamente aturdido. Incapaz de moverse, vio c\u00f3mo el mismo pistolero disparaba dos r\u00e1fagas m\u00e1s contra la multitud que hu\u00eda, ambas veces con el mismo grito de celebraci\u00f3n a su dios. La misma par\u00e1lisis permaneci\u00f3 incluso cuando el hombre lo not\u00f3, por lo que Weber permaneci\u00f3 congelado mientras el arma se apuntaba hacia \u00e9l. Si el hombre hubiera tenido la oportunidad de disparar, Weber estar\u00eda muerto. Y, sin embargo, no sinti\u00f3 alivio cuando, en lugar de abrir fuego, el pistolero fue acribillado a balazos desde una fuente invisible, arroj\u00e1ndolo con fuerza al suelo.<\/p>\n<p>\u00abEl intenso calor de la noche de Stuttgart parece un tel\u00f3n de fondo adecuado para el infierno que se ha producido hoy aqu\u00ed\u00bb. Georg Miller ley\u00f3 las palabras para s\u00ed cuatro veces. Tres en su cabeza, luego una vez en voz alta.<\/p>\n<p>Pasaron el examen silencioso (estuvieron bien en el papel), pero fracasaron en el \u00faltimo obst\u00e1culo. Puedes escribir esta mierda, se dijo, pero seguro que no puedes decirla. Usando su bol\u00edgrafo negro barato, puso una l\u00ednea en su propia y esforzada prosa. Luego cerr\u00f3 su desgastada libreta de cuero y la meti\u00f3 en su cartera. Las palabras no sal\u00edan, ni lo har\u00edan. A\u00fan no. No mientras se sintiera as\u00ed.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 hacia afuera, a trav\u00e9s de las amplias puertas de la entrada principal del hospital. Lo que m\u00e1s deseaba ahora era un cigarrillo, pero iba a necesitar algo mucho m\u00e1s fuerte y mucho menos legal para tocar los costados despu\u00e9s de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 su mirada hacia el interior m\u00e1s profundo del hospital. Desde all\u00ed pod\u00eda ver la abarrotada zona de recepci\u00f3n. A Georg le llev\u00f3 casi dos horas viajar desde la oficina de Hamburgo de la revista de noticias Komet hasta el aeropuerto de Stuttgart, y luego 30 minutos m\u00e1s para llegar al Marienhospital, donde hab\u00edan llevado a la mayor\u00eda de los heridos y moribundos en un esfuerzo desesperado por salvar sus vidas.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3, ya hab\u00edan pasado tres horas y los m\u00e9dicos a\u00fan no hab\u00edan visto a la mitad de los heridos. \u00c9sa era la magnitud del horror que lo hab\u00eda tra\u00eddo a \u00e9l y a tantos otros periodistas hasta aqu\u00ed. Incluso ahora, los detalles siguen siendo escasos.<\/p>\n<p>La polic\u00eda hab\u00eda dicho muy poco al p\u00fablico o a la prensa y Georg no hab\u00eda logrado entender mucho a nadie dentro del hospital. Los m\u00e9dicos estaban demasiado ocupados, las v\u00edctimas en su mayor\u00eda no estaban en condiciones de hablar, y la visi\u00f3n de tantos muertos y moribundos hab\u00eda dejado a Georg demasiado conmocionado para formular cualquier tipo de investigaci\u00f3n reveladora. Tres horas despu\u00e9s de que le llegaran las primeras noticias sobre la atrocidad, todav\u00eda lo \u00fanico que sab\u00eda eran los mismos escasos detalles que hab\u00eda compartido con el resto del mundo: m\u00e1s de 30 aficionados al f\u00fatbol muertos y qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos m\u00e1s heridos, y todos los pistoleros asesinados por el GSG-9, la unidad de \u00e9lite de las fuerzas especiales de la Bundespolizei.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 lentamente mientras regresaba al interior, temeroso de las vistas que estaban a punto de recibirlo.<\/p>\n<p>El Marienhospital, uno de los hospitales m\u00e1s grandes de Stuttgart y con diferencia el mayor centro de urgencias de la ciudad, todav\u00eda no era apto para el fin que se le hab\u00eda asignado.<\/p>\n<p>Georg mantuvo la vista fija al frente y trat\u00f3 de ignorar lo que suced\u00eda a su alrededor, pero era imposible pasar por alto la enorme cantidad de cad\u00e1veres ensangrentados y apenas cubiertos abandonados en carritos abandonados en el pasillo del hospital, arrojados all\u00ed por el personal demasiado ocupado luchando por los vivos como para preocuparse por la dignidad de los muertos.<\/p>\n<p>Apenas hab\u00edan pasado dos meses desde que Bonn fue escenario de la peor atrocidad terrorista desde la reunificaci\u00f3n. Lo peor hasta esta noche. Lo que sigui\u00f3 a Bonn sigui\u00f3 siendo una herida abierta. Las acusaciones descabelladas y las identificaciones falsas hab\u00edan sido alimentadas por las redes sociales, por los sectores m\u00e1s extremistas de la prensa y por pol\u00edticos despiadadamente populistas.<\/p>\n<p>El resultado fueron protestas masivas y violencia mal dirigida. Se atacaron mezquitas, se incendiaron negocios isl\u00e1micos y decenas de musulmanes inocentes resultaron heridos, dos de ellos mortalmente. Era lo m\u00e1s parecido que Georg hab\u00eda visto jam\u00e1s a las im\u00e1genes de sus libros de historia.<\/p>\n<p>Pero la Alemania en la que se hab\u00eda criado Georg no era la Alemania de hoy. Durante medio siglo y m\u00e1s, el remanente democr\u00e1tico que hab\u00eda surgido de la Segunda Guerra Mundial hab\u00eda sido la asociaci\u00f3n perfecta entre la pol\u00edtica y la sociedad liberales.<\/p>\n<p>Para algunos (para muchos, como se dio cuenta ahora Georg) eso hab\u00eda sido un giro ideol\u00f3gico demasiado lejos.<\/p>\n<p>Un reposicionamiento forzado basado en la culpa colectiva. Lo que alguna vez fue de izquierda o de derecha y abierto al debate se hab\u00eda vuelto correcto o incorrecto, con todo debate cerrado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Era una receta para disturbios masivos, lo que le record\u00f3 a Georg lo que su abuelo Peter hab\u00eda dicho durante a\u00f1os: \u201cCuando prohibes la verdad, allanas el camino al infierno\u201d.<\/p>\n<p>De nuevo afuera, en la zona de fumadores, un hombre mayor llam\u00f3 su atenci\u00f3n, m\u00e1s viejo que cualquiera de los presentes y vestido con una bata de paciente hospitalizado. No ten\u00eda cigarrillo ni vaporizador y su mirada estaba fija en Georg. A medida que su visi\u00f3n se hizo m\u00e1s clara, registr\u00f3 la expresi\u00f3n del hombre que lo observaba. Era inusual: una mezcla de reconocimiento y algo cercano al horror.<\/p>\n<p>Mientras se acercaba, el anciano temblaba y respiraba con dificultad. Se gir\u00f3 para mirar a Georg, sus ojos se encontraron y en unos momentos la confusi\u00f3n en el rostro del hombre mayor fue reemplazada por una mirada de inconfundible reconocimiento. \u00abNo puede ser\u00bb.<\/p>\n<p>Su voz temblaba pero a\u00fan era profunda y fuerte. Se acerc\u00f3 y su mirada estudi\u00f3 los rasgos de Georg. \u00abNo puede ser\u00bb. Georg observ\u00f3 en silencio c\u00f3mo los ojos del anciano lo examinaban de pies a cabeza y luego volv\u00edan a subir.<\/p>\n<p>El miedo que hab\u00eda estado ah\u00ed momentos antes hab\u00eda desaparecido. \u00bfEn su lugar? Preguntas. \u201cPero est\u00e1s muerto\u201d, dijo, tanto para s\u00ed mismo como para Georg. \u201cEst\u00e1s muerto\u201d.<\/p>\n<p>Georg mantuvo su voz baja y gentil. \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo?\u00bb<\/p>\n<p>El anciano dio un paso atr\u00e1s. \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo?\u00bb Georg pregunt\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>Sus ojos se entrecerraron. \u00abSabes qui\u00e9n eres\u00bb. Hab\u00eda un tono irritado en su voz que no hab\u00eda estado ah\u00ed antes, sus palabras pronunciadas casi con un silbido.<\/p>\n<p>El anciano enderez\u00f3 su espalda encorvada y alcanz\u00f3 su mayor altura posible. Por primera vez, Georg pudo ver que alguna vez hab\u00eda sido un gran hombre.<\/p>\n<p>El rostro envejecido tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado. El miedo desapareci\u00f3. Tambi\u00e9n lo fue la confusi\u00f3n. Lo que qued\u00f3 fue sorprendente: una mezcla de arrogancia y desaf\u00edo.<\/p>\n<p>\u00abSabes qui\u00e9n eres, Horst Miller. Y sabes qui\u00e9n soy yo. Ahora no entremos en juegos. Si has venido por m\u00ed, afront\u00e9moslo como hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Georg sinti\u00f3 un escalofr\u00edo recorrer su espalda. Fue tan impactante como un golpe repentino en el est\u00f3mago. Eran las dos \u00faltimas palabras que esperaba. Porque el viejo estaba equivocado. Georg no era Horst Miller. Pero \u00e9l era el hijo de Horst Miller. Y Horst Miller estaba muerto\u00bb.<\/p>\n<p>Extracto editado por Matt Nixson de Revenge of Odessa de Frederick Forsyth con Tony Kent (Bantam, \u00a322)<\/p>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abKarl Weber salt\u00f3 en el aire antes de que el bal\u00f3n llegara al fondo de la red, sus v\u00edtores fren\u00e9ticos eran tan indescifrables como los miles que lo rodeaban. Todo el Cannstatter Kurve cobr\u00f3 vida en un momento de brillantez individual del emblem\u00e1tico n\u00famero 10 del VfB Stuttgart, Bobby Wright, cuya carrera de 40 metros &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47214,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"fifu_image_url":"https:\/\/cdn.images.express.co.uk\/img\/dynamic\/39\/1200x630\/6511653.jpg","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[1023],"tags":[],"class_list":["post-47213","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47213"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47213\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/47214"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/noticiasveraces.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}