{"id":35771,"date":"2025-07-13T07:54:43","date_gmt":"2025-07-13T11:54:43","guid":{"rendered":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=35771"},"modified":"2025-07-13T07:54:43","modified_gmt":"2025-07-13T11:54:43","slug":"con-beca-para-estudiar-pero-sin-techo-para-vivir-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticiasveraces.com\/?p=35771","title":{"rendered":"Con beca para estudiar pero sin techo para vivir | Educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div data-dtm-region=\"articulo_cuerpo\">\n<p class=\"\">Samuel L\u00f3pez de Marina Flores (18 a\u00f1os, Ciudad Real) ha dudado, m\u00e1s de una vez, si podr\u00e1 terminar sin problemas econ\u00f3micos la carrera de Ciencias Pol\u00edticas en la Universidad Complutense de Madrid. \u201cEl primer a\u00f1o de carrera estaba preocupado, he tenido muchas conversaciones con mis padres por el alquiler. Hemos hablado sobre la ayuda econ\u00f3mica que me dan, si pueden hacerlo sin que lo pasen mal a fin de mes\u201d, cuenta. La mayor parte de su dinero se lo lleva la renta. En los \u00faltimos cuatro a\u00f1os el precio del metro cuadrado en Madrid ha aumentado un 48,9%, seg\u00fan datos del portal Idealista. La crisis de la vivienda golpea a quien se le ponga en frente, pero se ceba a\u00fan m\u00e1s con una poblaci\u00f3n m\u00e1s vulnerable y con menores ingresos: los estudiantes que tienen que pagarse un techo.<\/p>\n<p class=\"\">Cuando L\u00f3pez termin\u00f3 el instituto decidi\u00f3 mudarse a Madrid para estudiar. En Castilla-La Mancha, donde viv\u00eda, la universidad no ofrec\u00eda el grado que deseaba. La Complutense era un lugar \u201ccercano\u201d y \u201ccon m\u00e1s seguridad por el prestigio que las ciencias pol\u00edticas\u201d tienen en su facultad. Se puso a trabajar en su pueblo, Pedro Mu\u00f1oz (7.500 habitantes),<b> <\/b>durante un tiempo para ahorrar dinero antes de llegar. Adem\u00e1s, obtuvo una beca del Estado (2.500 euros en total) y sus padres dijeron que lo apoyar\u00edan mes a mes con el alquiler. Tocaba buscar piso.<\/p>\n<p class=\"\">El primer a\u00f1o ha vivido en Aluche, primero a unos 35 minutos en bus de la universidad. \u201cHe vuelto a repetir la experiencia y ha sido peor\u201d, dice. Intent\u00f3 buscar algo por la zona centro, pero no encontr\u00f3 nada que pudiera permitirse. Su idea era vivir con dos amigos en un piso, pero los requerimientos \u2015fianza, m\u00ednimo de edad, aval\u2015 y los precios lo hicieron imposible. Finalmente, ha conseguido una habitaci\u00f3n en el piso de una se\u00f1ora y su hijo, con un inquilino m\u00e1s, de nuevo en Aluche, pero ahora a 45 minutos del campus de Somosaguas. Paga 420 euros. El piso est\u00e1 bien, dice L\u00f3pez, \u201cpero la familia ha perdido ese nivel de privacidad de convivir solos, para pasar a vivir con desconocidos\u201d, reflexiona. \u201cDa mucho qu\u00e9 pensar&#8230; hasta d\u00f3nde hemos tenido que llegar\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Seg\u00fan el \u00faltimo informe del Ministerio de Juventud e Infancia, los j\u00f3venes de 15 a 34 a\u00f1os, destinan el 92% de su salario al pago del alquiler. Por ello, casi la mitad depende econ\u00f3micamente de terceros en diversos grados; siendo la principal fuente de ayuda los padres o madres. Justamente, para aliviar la carga familiar, L\u00f3pez ha comenzado a trabajar en un Burger King \u2015a una hora y media de su piso\u2015 donde gana unos 400 euros. Todo lo destina a pagar su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"\">Existe otro grupo de estudiantes que tiene la ventaja de poder seguir viviendo con sus padres y evitar el pago del alquiler. Aunque esto se da a costa del tiempo que se ven obligados a invertir. Irene Vizca\u00edno Marcos (18 a\u00f1os, Segovia) estudia Psicolog\u00eda en el campus de Somosaguas de la Complutense y durante todo el primer cuatrimestre dedicaba cuatro horas del d\u00eda a ir de su casa a la universidad. Primero deb\u00eda tomar un bus de Palazuelos de Eresma a Segovia, despu\u00e9s uno a Moncloa y, por \u00faltimo, otro al campus de Somosaguas en la localidad de Pozuelo de Alarc\u00f3n. <\/p>\n<p class=\"\">\u201cHab\u00eda d\u00edas que me levantaba a las 5.00. Dorm\u00eda muy mal, no ten\u00eda ganas de comer porque se me descuadraba el horario, ten\u00eda poco tiempo para hacer los trabajos\u201d, cuenta. La situaci\u00f3n era tan insostenible que los \u00faltimos meses ha estado viviendo en casa de un familiar en Madrid.<\/p>\n<p class=\"\">Daniel Bl\u00e1zquez (18 a\u00f1os, Madrid) vive en San Sebasti\u00e1n de los Reyes y estudia con Irene. Se demora una hora y media de ida y otra hora y media de vuelta. Siempre y cuando los buses, el metro o el Cercan\u00edas funcionen sin problema. Cerca de cuatro veces al mes alguno falla, dice, entonces demora m\u00e1s de dos horas. <\/p>\n<p class=\"\">Una posibilidad que reclama L\u00f3pez es que las residencias sean accesibles para todos los universitarios. \u201cLos estudiantes deber\u00edan decantarse m\u00e1s por eso, ya sea por convivir en un entorno universitario o por la proximidad, pero para muchas es casi imposible permitirse vivir en una\u201d. <\/p>\n<p class=\"\">Las residencias estudiantiles tienen grandes beneficios para los alumnos: la mayor\u00eda incluye las comidas; limpieza; espacios de estudio y cocina; servicios como luz, agua, gas; y, especialmente, la cercan\u00eda a las universidades. Sin embargo, los precios oscilan entre los 700 y los 1.500 euros, tanto en el centro de Madrid como en los alrededores, ya sean de titularidad p\u00fablica o privada. Algunas tambi\u00e9n ofrecen solo la habitaci\u00f3n (individual o doble) para que el precio sea menor, por ejemplo, 514 euros en la compartida. <\/p>\n<p class=\"\">Aunque el coste de las residencias puedan ser m\u00e1s altos, muchos alumnos y familias las prefieren por sus comodidades. Desde la Complutense, donde cuentan con 739 plazas p\u00fablicas, las solicitudes de renovaci\u00f3n han ido en aumento: para el curso 2020-2021 fueron 374, mientras que para el pr\u00f3ximo curso superaron las 540. Los estudiantes inscritos en la universidad pagan 1.046 euros por una habitaci\u00f3n.<\/p>\n<figure class=\"a_m a_m-h \"><span class=\"_db a_m_w _pr lb_btn\"><img alt=\"Una residencia de estudiantes en Madrid, en octubre de 2023.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/DVFRMIQGOBDPZFOKNC4VQYPNEY.jpg?auth=93aa9c9ff683a4a7ccd2af82c4a7ac6aaef58d0dd37066a1bc09190ece570c09&amp;width=414 414w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/DVFRMIQGOBDPZFOKNC4VQYPNEY.jpg?auth=93aa9c9ff683a4a7ccd2af82c4a7ac6aaef58d0dd37066a1bc09190ece570c09&amp;width=828 640w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/DVFRMIQGOBDPZFOKNC4VQYPNEY.jpg?auth=93aa9c9ff683a4a7ccd2af82c4a7ac6aaef58d0dd37066a1bc09190ece570c09&amp;width=980 1000w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/DVFRMIQGOBDPZFOKNC4VQYPNEY.jpg?auth=93aa9c9ff683a4a7ccd2af82c4a7ac6aaef58d0dd37066a1bc09190ece570c09&amp;width=1960 1960w\" width=\"414\" sizes=\"auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/DVFRMIQGOBDPZFOKNC4VQYPNEY.jpg?auth=93aa9c9ff683a4a7ccd2af82c4a7ac6aaef58d0dd37066a1bc09190ece570c09&amp;width=414\" loading=\"lazy\"\/><svg aria-hidden=\"true\" class=\"icon_multimedia_ampliar | _pa a_m_i a_m_i-a _dn\" viewbox=\"0 0 40 40\"><use xlink:href=\"#svg-ampliar\"\/><\/svg><\/span><figcaption class=\"a_m_p\" aria-hidden=\"true\"><span>Una residencia de estudiantes en Madrid, en octubre de 2023.<\/span><span class=\"a_m_m\">Diego Radam\u00e9s \/ Europa Press (Europe Press)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p class=\"\">Otra opci\u00f3n a la que acuden algunos estudiantes es la convivencia con personas mayores. Es el caso de Daniel Benjumea, que viaj\u00f3 a Madrid desde Medell\u00edn, Colombia, para hacer un m\u00e1ster en <i>ciencia de datos <\/i>Y<i> big data<\/i>. Al llegar a Espa\u00f1a se hosped\u00f3 durante cuatro meses en un piso compartido donde pagaba 450 euros al mes por una habitaci\u00f3n, hasta que lo contactaron del programa Convive, de la organizaci\u00f3n Solidarios. \u201cEs una ayuda muy grande para los estudiantes que estamos en la brecha entre formaci\u00f3n y \u00e1mbito laboral\u201d, explica. <\/p>\n<p class=\"\">El programa aborda dos problemas muy arraigados en las ciudades espa\u00f1olas: la soledad no deseada en los mayores y el acceso a la vivienda de los estudiantes. Benjumea vive ahora en el distrito de extrarradio San Blas con Consuelo, una se\u00f1ora de 89 a\u00f1os. Paga 200 euros, gastos y comida incluida. Adem\u00e1s del beneficio econ\u00f3mico, asegura que la experiencia es muy enriquecedora. \u201cDesarrollas una vida compartida, de respeto y de escucha\u201d, dice. Y compara este modelo con el de los pisos compartidos: \u201cAqu\u00ed tienes que estar pendiente de la casa y de acompa\u00f1ar; es un tema m\u00e1s familiar\u201d.<\/p>\n<h3 class=\"\">Las barreras de los estudiantes extranjeros<\/h3>\n<p class=\"\">Aunque Espa\u00f1a sigue siendo un destino atractivo para estudiantes extranjeros, el aumento del coste de vida en la capital y el encarecimiento de los alquileres est\u00e1n teniendo un impacto negativo. \u00d3scar Berdugo, presidente de EduEspa\u00f1a (organizaci\u00f3n que apoya la internacionalizaci\u00f3n de los proveedores educativos), se\u00f1ala que, por primera vez, entre el a\u00f1o pasado y este, se ha detectado que algunos alumnos becados han renunciado a sus estudios porque no pueden afrontar el coste del alojamiento en Madrid. Adem\u00e1s, comenta que, tras las restricciones impuestas por Donald Trump a los estudiantes internacionales en Estados Unidos, el sector educativo espa\u00f1ol espera atraer a m\u00e1s alumnado extranjero. Sin embargo, la burocracia y el alto precio de la vivienda podr\u00edan convertirse en un obst\u00e1culo.<\/p>\n<p class=\"\">\u201cCuando est\u00e1bamos buscando alquiler nos ped\u00edan que demostr\u00e1ramos d\u00f3nde \u00edbamos a estudiar y que tuvi\u00e9ramos los ingresos suficientes para toda la estancia\u201d, cuenta Valentina Villalba (20 a\u00f1os, Barranquilla, Colombia), que est\u00e1 en un intercambio junto a otros dos compa\u00f1eros. Todos los pisos que encontraron les exig\u00edan dos meses extra de fianza, adem\u00e1s de una comisi\u00f3n administrativa de la agencia inmobiliaria. \u201cLos pisos de dos habitaciones que vimos, en cualquier barrio, costaban de 1.400 euros para arriba\u201d. La soluci\u00f3n que encontraron fue a trav\u00e9s de una larga cadena de conocidos para que les alquilaran dos habitaciones en un piso: \u201cNo estamos solos, pero fue lo mejor que encontramos\u201d, argumenta. <\/p>\n<p class=\"\">Desde EduEspa\u00f1a explican que el precio promedio que pagan los alumnos extranjeros por una habitaci\u00f3n compartida en Madrid, dentro de la M-30, es de 500 a 600 euros mensuales. <\/p>\n<p class=\"\">En los \u00faltimos tiempos, empresas de <i>co-vida<\/i> han visto en esto un negocio y ofrecen habitaciones para extranjeros en pisos compartidos, sobre todo para j\u00f3venes. El negocio consta de una empresa que se hace cargo de un piso completo y alquila las habitaciones por periodos de tres a seis meses, renovables. El precio es m\u00e1s alto, por ejemplo, 650 euros en la zona de Ibiza en un piso para seis personas o 700 euros en Valdezarza, en una casa con ocho habitaciones. Sin embargo, los internacionales lo prefieren porque exige menos documentos y requisitos que los caseros tradicionales e incluye los servicios. <\/p>\n<\/div>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samuel L\u00f3pez de Marina Flores (18 a\u00f1os, Ciudad Real) ha dudado, m\u00e1s de una vez, si podr\u00e1 terminar sin problemas econ\u00f3micos la carrera de Ciencias Pol\u00edticas en la Universidad Complutense de Madrid. \u201cEl primer a\u00f1o de carrera estaba preocupado, he tenido muchas conversaciones con mis padres por el alquiler. 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